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Los que le chingamos a diario, y sin ayuda

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Olviden las “clases sociales” determinadas por nivel de ingreso familiar que inventan los economistas y académicos que nos quieren ubicar en cajones. Son tan arbitrarias como absurdas e inútiles para explicar la realidad de una familia mexicana que lucha todos los días para salir adelante. Según el informe de la OCDE llamado “Bajo presión: la reducción de la clase media” de mayo de 2019, un hogar mexicano de dos personas se considera de “clase media” si su ingreso es de 5 mil a 14 mil pesos mensuales, en los que se ubica el 45% de la población de nuestro país. Y son de “clase alta” quienes ganan arriba de 14 mil pesos mensuales, en los que se ubica el 19% de la población. Absolutamente absurdo ¿No lo crees? Te aseguro que en tu mente tenías una clasificación completamente distinta a ésta, mucho más cercana a la realidad.

Pero yo no soy economista, soy abogado y politólogo, y por eso, para el análisis que pretendo hacer en este texto, inventaré otra clasificación mucho más sencilla: los hogares que reciben algún apoyo del gobierno y los que no. Según el Censo de Población y Vivienda del INEGI del 2020, de los 35.2 millones de viviendas en México, el 25% obtienen ingresos extras, gracias a que al menos uno de sus integrantes es beneficiario de un programa social. Es decir, 8.8 millones de viviendas en México reciben recursos directos del erario, que provienen de los impuestos de todos. Y, que bueno que así sea, porque seguro mejora en algo, en el muy corto plazo, la precaria condición en la que sobreviven, a pesar de chingarle en diferentes trabajos, con pocas posibilidades de generar un patrimonio estable.

Pero eso también quiere decir que 26.4 millones de hogares en México vivimos sin recibir un quinto del gobierno. Le chingamos todos los días, la mayoría de las veces con diferentes tipos de trabajos e ingresos, de distintos miembros del hogar, para intentar vivir de la mejor manera posible. Y lo hacemos, no sólo sin ayuda del gobierno, sino a pesar de un gobierno absolutamente incapaz de mejorar las condiciones de la economía, la seguridad, disminuir la violencia o reducir nuestros costos mensuales a través de una buena educación pública o servicios de salud pública de calidad. Millones de estos hogares pagamos con nuestros propios ingresos servicios de salud privada, seguros de salud privados, educación privada, seguridad privada, transporte privado y diferentes tipos de servicios privados que en otros países de la OCDE son brindados por el gobierno. Por eso, no sólo sobrevivimos sin ayuda del gobierno, sino a pesar del gobierno, inútil para nosotros. 

26.4 millones de hogares en México carecemos de soporte gubernamental, pero pagamos miles de millones de pesos al mes de impuestos para sostener a un aparato gubernamental que abiertamente reconoce que NO gobierna para nosotros, que no le interesamos, que no lo necesitamos. El señor López dijo esta semana “Los de clase media son aspiracionistas y tienen una actitud muy egoísta”. Lo dijo tal cual, está en video. Esto, después de haber dicho durante la pandemia que “quiebren las empresas que tengan que quebrar” cuando se le preguntó sobre alguna ayuda del gobierno a las empresas o al empleo (también está en video). Así, el señor López cree que su mandato constitucional de gobernar el país, no nos incluye. Si no eres parte de los 8.8 millones de hogares que reciben apoyo del gobierno, y eres un aspiracionista egoísta, este gobierno no se ocupa de ti. Así de sencillo. En lo que va de 2021 se ha alcanzado una cifra récord de subsidios federales que rondan los 324 mil millones de pesos (SHCP), casualmente, en año de elecciones.

Y, por lo menos, ¿se ha reducido la pobreza en México en los dos años y medio de este gobierno? No, en 2020 aumentó en 10 millones de personas, según el CONEVAL.

Así, de lo único que se trata es de crear clientelas electorales cautivas, y enojadas con los “aspiracionistas egoístas”. Lo único que pretende el señor López es dividirnos, enfrentarnos, acabar de fracturar a una sociedad que ya de por sí se siente dividida. ¿Con qué objeto? Ganar elecciones, así de simple. Nos quiere convertir en el enemigo de aquellas personas que por décadas han sufrido de terribles condiciones de pobreza y falta de oportunidades. ¿Somos corresponsables de la pobreza y la desigualdad en México? Por supuesto, aquí vivimos y tenemos que hacernos cargo, y trabajar juntos. Pero jamás aceptaré que me conviertan en enemigo de mis compatriotas, por quienes quiero trabajar, y a quienes quiero servir. 

Los que le chingamos a diario sin ayuda necesitamos una representación política. Requerimos de un grupo político que también se ocupe de nosotros, que atienda nuestras necesidades, que entienda nuestros problemas y gobierne también para nosotros. Necesitamos de un grupo político que nos convoque a trabajar juntos, con todos los mexicanos, y que no nos divida en “clases” sociales. Necesitamos de un gobierno que no nos ofenda diciéndonos “aspiracionistas egoístas” y nos quiera convertir en enemigos de los más desfavorecidos del país. Necesitamos un gobierno que nos una en causas, no que nos divida en “clases”. Necesitamos estadistas, no provocadores. 

Las grandes incógnitas del 6 de junio

Las elecciones de este año son todo menos típicas, por eso me parece muy aventurado generar proyecciones con base en instrumentos tradicionales, como las encuestas de intención del voto y los sondeos de popularidad. A pesar de ser elecciones conocidas como “intermedias”, son las elecciones más grandes de la historia democrática de México. Se trata de 21 mil puestos en juego, que pueden cambiar por completo la composición política del país. Así, el contexto en el que se desarrollan estas elecciones es inédito, aquí algunos de los elementos más relevantes que todos debemos considerar:

  • Un presidente y un gobierno que llegaron al poder llenos de expectativas sociales reales, auténticas, que movieron al voto a millones de personas, de grupos muy diversos.
  • Un gobierno que falló estrepitosamente en todos los temas esenciales que fueron centro de su campaña para llegar al poder, en apenas la mitad del sexenio.
  • Este gobierno está sostenido por un partido que carece de la más mínima organización institucional, y que depende por completo de orbitar alrededor del único líder que puede tener.
  • Un líder carismático y muy querido, rodeado de tontos útiles en su gabinete, personas con carreras mediocres, poca capacidad técnica, que jamás se atreven a cuestionar al líder, y tienen poco futuro fuera del círculo cercano. Esto los lleva a ser serviles y a generar muy poca gobernanza en el país. 
  • Un enojo y frustración muy potentes y evidentes en una parte muy importante de la sociedad, que ha sido poco capaz de organizarse y movilizarse por el miedo que le tienen al gran aparato político que aplastó a todos sus contrincantes en la última elección.
  • Del otro lado, se percibe un grupo muy cuantioso que mantiene una alianza ciega con el señor López, y que parece satisfecho con la derrota y el enojo de quienes siempre habían ganado, e incluso abusado de ellos. La revancha parece más potente que la falta de resultados para este grupo de la población.
  • Todo esto se da en un país que aún lucha por salir de una pandemia que ha cobrado más de 500 mil víctimas mortales, que apenas empieza a sufrir el impacto económico que aquella dejó, pero que gracias al encierro está muy metida en las redes sociales y los espacios digitales.
  • Esto generó una campaña electoral completamente inusual, que se desarrolló en esos espacios digitales, por las restricciones de la pandemia. Es decir, fueron campañas lejanas, impersonales, completamente nuevas e inusuales.
  • Los medios tradicionales como la televisión y la radio siguen teniendo un impacto enorme en la población, sin embargo, se trata de plataformas de espacio y tiempo restringido, muy costoso, que permiten poca amplitud en la comunicación y poca interacción bilateral. Estos medios han perdido mucho terreno en la población joven (18 a 35), que representa el grupo más numeroso de la Lista Nominal del INE.
  • Así, los candidatos y partidos tuvieron que experimentar e inventar nuevas formas de comunicación en redes sociales, que la mayoría utilizaba como espacios de comunicación personal.
  • La comunicación digital en México dejó de ser un espacio exclusivo para un pequeño sector socioeconómico privilegiado y se masificó por completo.
  • De acuerdo con el  Digital 2021 Global Overview Report  publicado por We are Social y Hootsuite México tiene actualmente 129 millones de habitantes, de los cuales un 80.9% vive en zonas urbanas. El número de dispositivos móviles conectados en el país es de 115.4 millones, lo que constituye un 89,1% de la población.
  • Sólo tres redes sociales suman más de 130 millones de usuarios en México: Facebook 93 Millones, Instagram 32 Millones y Twitter 11 Millones. Esta penetración es inédita.

Las grandes Incógnitas

Este contexto nuevo genera enormes incógnitas que serán respondidas el domingo 6 de junio: 

  • ¿Cuántas personas despertaron del letargo en el que estaban y lo expresarán en un voto, y cuántas están sólo enojadas y expresan su frustración en redes?
  • ¿Cómo van a votar las mujeres? ¿Son un nuevo bloque electoral o las políticas anti-mujeres del gobierno no fueron suficientes para generar un bloque electoral?
  • ¿Cómo van a votar los jóvenes? ¿Ven en el voto un instrumento real y atractivo para expresarse, o se trata de una herramienta vieja, de un régimen obsoleto?
  • ¿Tiene Morena redes de jóvenes sólidas, o son sólo clientes electorales efímeros amarrados por programas sociales y tarjetas de débito?
  • ¿Qué tan bien organizadas están las redes y los cuadros de Morena fuera de la CDMX, el Estado de México y algunos estados del sur? ¿Existe Morena como partido o es sólo un membrete de oportunistas que buscan cargo, privilegios y oportunidades?
  • ¿El amor al señor López se transfiere como lealtad a los candidatos de Morena o se trata de un sentimiento exclusivo del personaje?
  • ¿Qué porcentaje de indecisos le corresponde a cada coalición, y cuáles saldrán a votar en mayor medida?
  • ¿Cuántos de los arrepentidos del voto que emitieron por Morena en 2018 tendrán el estómago para votar por el PAN/PRI/PRD? ¿Cuál de los tres partidos genera más aversión en los arrepentidos?
  • ¿Qué tan diferenciado y local es el voto en esta época? ¿Qué tanto influyen los liderazgos locales sobre las etiquetas partidistas?
  • ¿Cuál fue el impacto real de la pandemia? Muertes, afectados en salud, desempleados, negocios quebrados, encierro, hijos sin escuela
  • ¿Qué grado de responsabilidad se le atribuye al gobierno por los daños de la pandemia? ¿Se transfiere esta responsabilidad a los demás miembros de Morena que no pertenecen al gobierno federal?
  • ¿Qué tan grande y potente es el enojo de los militantes de Morena en estados y municipios por la imposición de candidatos en su propio partido? ¿Es más potente que la lealtad al líder?
  • ¿Qué tan buen espejo/canal son las redes sociales respecto del ánimo social en la calle? ¿Reflejan sólo el ánimo exacerbado de un sector socioeconómico o se trata de una buena muestra del estado de ánimo de la sociedad?
  • ¿Qué tanto influyen las redes sociales en el ánimo de la gente? ¿Tienen el poder de moverlo, de construir un ánimo nuevo, o son sólo el escaparate del ánimo creado por otros factores?

Estas preguntas definirán no sólo el nivel de participación sino los diferentes escenarios posteriores a la elección, y la reacción de los distintos actores.

5 Escenarios Posibles

Con base en este contexto, y las incógnitas que presenta esta elección, planteo 5 escenarios posibles: 

  1. Hay poca participación y gana la estructura de gobierno que ha repartido miles de millones de pesos a clientelas electorales que votan y mantienen las cosas como están. El gobierno se declara el gran ganador de la contienda y utiliza su mayoría para cumplir su amenaza de acabar con las instituciones democráticas que quedan.
  2. Hay mejor participación que en otras ocasiones, pero el voto se dispersa en muchas alternativas electorales diferentes y el partido en el poder conserva la mayoría de sus posiciones. El gobierno se declara el gran ganador de la contienda y utiliza su mayoría para cumplir su amenaza de acabar con las instituciones democráticas que quedan.
  3. Hay buena participación, el voto clientelar tiene competencia de parte del voto orgánico de castigo al gobierno, el partido en el poder pierde algunas posiciones, pero no las suficientes para perder la mayoría en la Cámara de diputados, a través de sus aliados, además de que gana varias gubernaturas importantes. El gobierno se declara ganador de la contienda y rápido consolida su mayoría sometiendo a sus aliados electorales, para cumplir su amenaza de acabar con las instituciones democráticas que quedan.
  4. Hay muy buena participación, muchas personas utilizan su voto de manera inteligente, el partido en el gobierno pierde la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, y pierde la mayoría de las gubernaturas y ayuntamientos más importantes, aunque gana algunas y se mantiene como primera fuerza electoral. El presidente y el partido en el poder harán lo posible por deslegitimar los resultados, pero a un costo muy alto, que acaba de dar la razón a la oposición, sobre el peligro que representan el señor López y su partido, y así la oposición se atrincherará en sus nuevas posiciones de poder. Se rompe el mito de la aplanadora Morena, y resurgen los diferentes liderazgos del país. 
  5. Hay una participación histórica y el poder se distribuye en distintas fuerzas políticas. El partido en el gobierno es reducido a primera minoría y se ve obligado a negociar en todas las decisiones importantes, en distintos ámbitos. El presidente y el partido en el poder harán todo lo posible por deslegitimar y hasta desconocer los resultados, pero esto se quedará en un gran berrinche, porque despertarán las distintas fuerzas políticas y sociales que estaban dormidas, e impedirán que continúe la destrucción.

Me inclino por pensar que el escenario 4 es el que está a la mano, pero todo depende de que tú, mañana, salgas a votar y muevas a 5 personas para hacerlo. Esperemos que el lunes estemos todos celebrando la gran fiesta democrática. 

Yo Sí creo en ti, mi México

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A veces me la pones difícil. Hay días que me cuesta mucho trabajo creer que puedo hacer algo para que seas un mejor lugar. Hay días que te miento la madre y me deprimo con tanta muerte, corrupción, impunidad, injusticias y tanta pobreza que albergas. 

Desde muy joven tus problemas me duelen, me angustian, me desequilibran. Desde mis años de secundaria yo era el único nerd que discutía de política con la maestra de historia del Colegio Alemán (Lysis Fajardo, a quien siempre le agradeceré mi pasión por México, su historia y su política). Yo era el único nerd que leía todo lo que ella recomendaba acerca de ti, mi México. Porque desde entonces siento la necesidad, la obligación y la pasión de entrenarme, de prepararme, para hacer algo por ti. 

Llevo 30 años de entrenamiento. Estoy listo para dar mi vida por ti. No lo digo en sentido figurado, quiero dar el resto de mi vida a la causa de hacerte un mejor lugar. Conozco los riesgos, entiendo las frustraciones de intentarlo mil veces y de fallar mil veces, pero es mejor que no hacer nada. Mi vida, mi ánimo y hasta mi cuerpo se descomponen cuando siento que no estoy haciendo lo suficiente por ti. En cambio, cuando pongo toda mi creatividad, energía y valor a tu servicio, y veo resultados, mi vida cambia, se transforma, mi ánimo y energía son diferentes. 

Para mí eres mucho más que un simple espacio físico atrapado entre fronteras políticas, que alberga a 130 millones de personas. Eres el lugar que alojó a mis abuelos refugiados, expulsados por la intolerancia de su país. Eres el lugar que cuidó a un niño huérfano que trabajó en el cine desde los 15 años, para luego construir el otro lado de mi familia. Eres el lugar que me ha dado todo lo que necesitaba para ser todo lo que soy en este momento. Eres mucho más que un concepto social o político, por lo menos para mí. 

Por años he tratado de entender tu estructura social, histórica, política, jurídica y económica, para ver qué te duele, cómo mejorarlo, y, sobre todo, para poder explicarlo a otras personas. Soy bueno explicando tus padecimientos a otras personas, y lo hago siempre, para que te vean con el mismo amor y compromiso con el que te veo yo. Esa es mi causa hoy, ser un provocador de ciudadanía, en un momento complejo. Tengo la intuición de que muchos ciudadanos apasionados por ti, que te entiendan mejor, te pueden rescatar de la mediocre clase política que has tenido que soportar por años. 

Pero quiero hacer mucho más que transmitir a otros lo que yo he podido entender de ti. Tengo meses intentando hacer ver a tu gente la importancia de esta elección, y la enorme trascendencia que tiene. Y daré todo lo que me queda en esta última semana para convencer a la última mexicana y mexicano que pueda. Estoy convencido de que hay un despertar potente y muy diferente. Creo que muchos mexicanos quieren salir a expresarse a través del voto, y eso generará un poderoso mensaje para toda la clase política: queremos vivir en democracia, y queremos escoger a nuestras autoridades. 

Pero estoy consciente de que simplemente salir a votar no será suficiente para componerte. Por eso, mi trabajo fuerte, mi compromiso más completo contigo inicia el 7 de junio. Quiero convocar a mexicanas y mexicanos, llenos de pasión y creatividad, para construir una verdadera alternativa, que genere un verdadero proyecto de nación, en el que todos estemos incluidos. Quiero convocar a los mexicanos que aún creen en ti, para formar un gran equipo de rescate y reconstrucción. Quiero seguir despertando consciencias, pero ahora quiero también darles las herramientas, la dirección, el espacio y la energía para construir algo diferente juntos. El 7 de junio empezamos. 

Quede como quede el país, al día siguiente de las elecciones, vamos a empezar a curarte. Hay 5 padecimientos tuyos que no pueden esperar. Primero, es absolutamente intolerable que la mitad de tus habitantes carezca de los medios, educación, salud y sustento suficientes para vivir. Tenemos que arreglar eso. Segundo, es inaceptable que la mayor parte de tu tierra sean espacios inseguros y violentos, en los que la justicia es un sueño lejano. Vamos a componer eso. Tercero, no es concebible que un lugar tan rico y abundante cómo el que eres sea incapaz de generar más para todos. Tenemos que crear un nuevo modelo económico que no sólo se concentre en crecer, sino sea capaz de generar oportunidades y riqueza para todos. Estoy seguro de que aborreces ver como unos se quedan sin nada. Cuarto, tienes que ser un Estado de Derechos, no sólo de Derecho. Los derechos fundamentales que están en tu Constitución deben ser una realidad tangible para todos, no sólo para los que pueden procurárselos a sí mismos. Y quinto, debemos desterrar el peor cáncer que tienes, ese que llamamos corrupción impune. Tenemos que crear las mejores herramientas para ubicar, investigar y sancionar de manera eficaz a todas las personas que quieren quedarse con pedazos de ti, a costa de los demás.

Tenemos mucho trabajo, y empieza el 7 de junio. Pero todo esto será mucho más difícil si el país está controlado por un grupo político que no quiere ya escuchar a nadie y que ha roto todos los puentes con quienes no estamos de su lado. Tenemos una semana para convencer a 5 personas de redistribuir el poder, para poder reconstruirte entre todos, entre diferentes. Espero poder hacer mucho por ti, te lo debo. 

Si no votas, no jodas

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Votar en una democracia es mucho más que decidir entre alternativas imperfectas. Se trata de una actitud, de una expresión de responsabilidad, de un mensaje que expresa la intención de ser parte de la construcción de un país. Es la forma más completa de gritar YO SOY MÉXICO. 

Votar es la síntesis del ejercicio de ciudadanía democrática más completo: yo decido quién ejerce el poder, cómo y hasta cuándo. Es el derecho que nos iguala a todos los ciudadanos de un país. Según Pew Research, sólo el 57% de los países del mundo son democracias. Según Reuters, 2.6 billones de personas del mundo viven atormentados por gobiernos represivos, corruptos que abusan sistemáticamente de sus derechos humanos. Estas 2.6 millones de millones de personas no sólo carecen del derecho para definir quién los gobierna, sino que carecen de las libertades básicas que tú si tienes como las de pensamiento, de creencias, de expresión, de movimiento, de prensa, y, sobre todo, los derechos básicos que les permitan frenar los abusos de gobierno, a través de instrumentos establecidos en su sistema jurídico, como los que tú si tienes en México. En esos países te matan por criticar o burlarte del presidente, tú le puedes mentar la madre directamente en su cuenta de Twitter y no te pasa nada. Esas 2.6 billones de personas no tienen derecho a conocer lo que hace su gobierno, ni capacidad para conocer qué hacen con su dinero. Tú tienes todos los canales para saber y pedir. 

Pero aún mas importante que la comparación internacional es la consciencia de que muchos de nosotros nacimos en un país que pertenecía al catálogo de los países sin democracia. En 1975, cuando yo nací, el voto era una estúpida simulación. Un año después de que yo llegué a este mundo, López Portillo ganó la presidencia de la República como candidato único. Ningún otro candidato se presentó a la elección. Durante toda mi infancia México era un país con dos televisoras, un puñado de periódicos y radiodifusoras, que sólo podían decir lo que el personal de gobernación, que no se despegaba de quienes dirían o escribirían las “noticias”, les permitía. El Estado mexicano tenía la capacidad real de abusar del poder a placer, sin límite alguno. Las libertades individuales eran sólo un bonito texto constitucional. Antes de 1953 las mujeres tenían prohibido votar, por el simple hecho de ser mujeres. Pregúntale a tu abuela. El presidente de México nos aburría una vez al año, cada 1 de septiembre, con un simulado “informe”, que de nada nos servía, y el resto del año la opacidad del gobierno era total. Para que todo esto cambiara, para que tú tuvieras derechos, libertades y la posibilidad de votar y escoger a quién te gobierna, miles de personas dieron la vida. No es una expresión, es un dato. Miles de reformas y contra reformas fueron necesarias para cambiar por completo el ejercicio del poder en México. Yo conozco a valientes mexicanos que pasaron dos horas acostados boca abajo en una desolada carretera de Guanajuato, con una metralleta pegada en su nuca, con un judicial sosteniéndola, porque habían tenido la osadía de defender una urna, en la que no había ganado el PRI, esto, en los no tan lejanos 90. Esas personas soñaban con un país en el que cuidar los votos contra el gobierno no implicara arriesgar la vida. Es decir, el país que tenemos hoy, el país en el que vives en 2021.

Pero la democracia que tenemos hoy es incompleta y frágil, y está en riesgo. Le falta mucho para ser lo que hoy soñamos que puede ser. Pero también se puede destruir por completo. Muchísimas de las Tiranías que existieron durante el último siglo surgieron de débiles democracias que permitieron que un grupo de personas destruyeran los cimientos de su democracia. Los tiranos de esos países aprovecharon crisis económicas, políticas o sociales para convencer a su gente de que era buena idea darles poder absoluto para resolver la crisis, y ya después, todo regresaría a la normalidad. Después de miles de muertes, abusos a sus derechos humanos y un empeoramiento de la crisis de origen, las personas se dieron cuenta de que les habían mentido. Y ya no había vuelta atrás.

No estamos aún ahí, gracia a dios. Pero estamos en el camino. El señor López y su partido nos han expresado fuerte y claramente que no creen en la Constitución y la Ley. Nos han dicho de todas las maneras posibles que cualquier autoridad, órgano, medio o persona que intente limitar su poder es considerada enemigo de su “causa”. Amenazaron de muerte impunemente al presidente del Instituto Nacional Electoral, tienen sometido y amenazado al presidente del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y han amenazado e investigado a diversos titulares de órganos autónomos, que tienen la función constitucional de limitar el poder del gobierno. No esconden que utilizarán su poder y su mayoría para desaparecerlos.

Así, el 6 de junio no es sólo el simple ejercicio de elegir entre diversos candidatos de diferentes partidos. Es la gran oportunidad que tenemos los mexicanos de mandar un mensaje fuerte y claro a TODAS las fuerzas políticas: queremos seguir viviendo en democracia, y estamos listos para defenderla a toda costa. Por eso, quedarse en casa ese día es mucho más que una irresponsabilidad. No votar es perder el derecho para quejarse después, si el abuso del poder llega a tu puerta, si pierdes tu empleo o negocio, si eres asaltado en la calle o si no hay medicinas para tus hijos en un hospital. Abstenerse en esta elección nos dice a los demás que tú no quieres reconstruir la democracia con nosotros, y que te vale madres el presente y el futuro del país. Nos dice que no contamos contigo. 

En cambio, salir a votar con gusto y orgullo es la mejor forma de reiterarle a la clase política que el poder hoy está en nuestras manos, y que no pretendemos renunciar a él, nunca más. Pero también, y aún más importante, es la mejor forma de reconocernos entre quienes queremos reconstruir el país, para ponernos a trabajar juntos.

Voto Útil, Voto Eficaz. Una Guía

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Todos los mexicanos registrados en la Lista Nominal del INE, y con credencial de elector vigente, tenemos exactamente el mismo derecho: un voto para cada tipo elección. Sólo uno. El 6 de junio tu voto vale exactamente lo mismo que el del presidente de la República o el del hombre más rico de México. Esa es la maravilla de las elecciones, todos tenemos exactamente el mismo poder en las manos. Pero sí hay formas de desperdiciarlo o de hacer que sea menos útil y eficaz para decidir quién asume el poder en los distintos cargos. El texto de hoy pretende ser una GUÍA lo más sencilla posible de cómo funciona la votación y cómo hacer que tu voto tenga un mayor impacto. Regálame unos minutos y ayúdame a compartirla a quienes creas que les interese saber más de este tema.

¿Qué elegimos? Primero renovamos toda la Cámara de Diputados Federal, que son 500 cargos en juego. También se elige a 15 gobernadores en el mismo número de estados. También se renuevan 30 Congresos locales en el mismo número de entidades y se renuevan 1,923 Ayuntamientos en 30 estados. Más de 21 mil cargos en juego (Ver Anexo 1 por estado al final del texto).

Empecemos por las 3 formas más sencillas de desperdiciar tu derecho a decidir. La primera es quedarte en tu casa y no votar. Quizá creas que es una forma de protesta porque no hay buenas opciones. Pero pasan tres cosas: la obvia, es que otros sí van a la urna y deciden por ti, lo segundo es que te conviertes en una simple estadística genérica llamada “Abstención” que no genera nada y a nadie ocupa, y lo tercero es que permites que el voto duro de los partidos grandes, que tienen mayor capacidad de comprar y movilizar votos, ganen las distintas elecciones. 

La segunda forma de desperdiciar tu derecho es anular tu voto tachando toda la boleta, o dejando la boleta en blanco o dejando un mensaje. Es un desperdicio porque, otra vez, te conviertes en parte de un simple número global que a nadie le importa y que no genera nada positivo. El problema es que el voto nulo si tiene una consecuencia negativa: infla artificialmente el voto de los partidos que mantienen el registro. Te explico. Imagina que votan 100 personas: 30 por el partido A (30%), 30 por el B (30%), 20 por el C (20%), 5 por otro D (5%), 5 por otro E (5%), 10 votos nulos (10%). 100 votos es el 100%. Lo primero que se hace al contar los votos es quitar de la cuenta los votos nulos y los votos por candidatos no registrados. Y ya, sólo se van. Desaparecen de la cuenta. El problema es que le ayudas artificialmente a todos los partidos. Ahora el 100% es 90 votos, y así, ahora el partido A tiene el 33.33%, el B 33.33%, el C 22.22%, y el D y el E ahora tienen 5.5% cada uno. Como ves, tu voto nulo sólo le regaló un porcentaje artificial mayor a los partidos grandes, y con eso, más diputados de representación proporcional y más recursos públicos. Así de sencillo. No les ayudes así. 

La tercera forma de desperdiciar tu voto es votar por los partidos de nuevo registro que no representan más que a sus líderes y creadores: Fuerza México (FM), Partido Encuentro Solidario (PES) y Redes Sociales Progresistas (RSP). Son partidos negocio que no pueden ir en coalición en su primera elección y sólo pretenden obtener más del 3% de la votación que les exige la Constitución para sobrevivir. Lo que pretenden es engañar a la mayor cantidad de votantes posibles, haciéndose pasar por una nueva opción, para entrar así a la repartición de diputados de representación proporcional, para que puedan vender sus pocos votos en el Congreso, al mejor postor. Eso han hecho en los últimos 25 años estos partidos. Eso y nada más. En el caso de estos tres partidos, ya han declarado abiertamente su apoyo a Morena, que incluso tiene a miembros de ese partido, escondidos en candidaturas de los tres. 

Quedan así tres opciones políticas: dos coaliciones y un partido mediano. La Primera coalición está conformada por Morena, el Partido Verde (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT) (Van coaligados es 183 distritos federales, y en varias elecciones locales. Convenio de Coalición federal, Anexo 3) , la segunda coalición está conformada por el Partido Acción Nacional (PAN), el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) (Van en coalición en 219 distritos federales, y diferentes elecciones locales. Convenio de Coalición federal, Anexo 4), y el partido mediano que no va en coalición es Movimiento Ciudadano (MC).

La coalición encabezada por Morena ofrece tres cosas, y sólo tres en sus campañas (No me crean a mí, vean y escuchen toda su publicidad): 1) México va bien, 2) No vamos a cambiar nada, 3) En cualquier puesto haremos lo que diga el señor López, líder de nuestro movimiento. Si eso es lo que tú quieres, esta es tu opción.

Si no quieres eso, y quieres repartir el poder para generar equilibrios y contrapesos al poder, te quedan dos alternativas, la otra coalición y el partido mediano. Y así, llegamos a la mejor manera de hacer que tu voto sea verdaderamente útil y eficaz en la conformación de las diferentes autoridades y en la creación de contrapesos.

Primero, las más fáciles, los poderes ejecutivos locales y municipales: las 15 gubernaturas y los 1,923 Ayuntamientos. El cargo se va al que tiene un voto más que los contrincantes. Así de sencillo. Los demás pierden y se van a su casa. Si lo que tú quieres es ayudar a ganar estas elecciones a alguien que no pertenezca a la coalición de Morena, tu voto debe ir al partido o coalición que vaya en segundo lugar, según las encuestas creíbles, o en primero, por encima de Morena, para que consolide su ventaja. Hay diferentes coaliciones en diferentes estados para este tipo de elecciones, y por eso debes estar bien informado de quién va con quién. No hay manera de que aquí te pueda decir cómo se pusieron de acuerdo en 1,923 Ayuntamientos y 15 gubernaturas. Esta chamba la tienes que hacer tú.

Las elecciones legislativas son más complejas. Tanto en la Cámara de Diputados Federal como en los Congresos Locales la composición es mixta. Esto es, una combinación de mayoría relativa (MR, diputados que ganan un distrito) y representación proporcional (RP, los que conoces como plurinominales, y se eligen por lista con tu voto a los primeros). En la Cámara Federal la composición es 300 de MR y 200 de RP, y en los estados la composición y tamaño de cada Congreso depende del número de habitantes. Así, en ambas elecciones, cuando votas por tu diputado de MR, también estás votando por las listas de RP que están detrás de las boletas. La diputación de MR se asigna al candidato que tiene un voto más que los otros, y los demás no obtienen nada. 

Para la asignación de diputados de RP en los estados se suman todos los votos de MR por partido, y el porcentaje de votos total en el estado determina el número de diputados de RP a asignar. Así, para la elección de diputados por ambos principios en los estados, si pretendes que tu voto sea útil éste debe ser por quien tenga más posibilidad de ganar el distrito local, y por el partido que creas que debe tener más diputados de RP en tu Congreso local. 

La votación a nivel federal es un poco más compleja. El país se divide en 5 circunscripciones, compuestas por estados (Anexo 2).  Tu voto por un diputado de MR vale también para la lista que está al reverso de la boleta, de 40 candidatos por partido. El de MR gana su distrito con un voto más que los demás, que no ganan nada. Y en cada circunscripción se asignan 40 diputaciones, de acuerdo con el porcentaje de votación por partido de todos los distritos de la circunscripción. Así, si quieres que tu voto sea útil y eficaz, vota por el candidato que puede ganarle tu distrito federal a Morena, y por el partido que quieres que tenga más diputados de RP en la Cámara de Diputados Federal. 

El lunes 17 será presentada una plataforma para hacer sencillo este proceso, consúltala, la encuentras en mivotoutil.mx 

Así, siguiendo esta GUÍA podrás hacer que tu voto tenga más poder, sientas que influiste con más eficacia en la conformación de los puestos a elegir, y te sepas corresponsable en el ejercicio que harán del cargo. No todos los ciudadanos del mundo tienen este derecho y esta capacidad, utilízalo con gusto y orgullo. Este 6 de junio Vota y convence a 5 de hacerlo con inteligencia.

Anexo 1: ¿Qué se elige por Estado?

  • Aguascalientes: 27 diputaciones y 11 ayuntamientos
  • Baja California: Gobernador, 25 diputaciones y 5 ayuntamientos
  • Baja California Sur: Gobernador, 21 diputaciones y 5 ayuntamientos
  • Campeche: Gobernador, 35 diputaciones, 13 ayuntamientos y 22 juntas municipales
  • Chiapas: 40 diputaciones y 124 ayuntamientos
  • Chihuahua: Gobernador, 33 diputaciones, 67 ayuntamientos y 67 sindicaturas
  • Ciudad de México: 66 diputaciones y 16 alcaldías
  • Coahuila: 38 presidencias municipales, 76 sindicaturas y 400 regidurías
  • Colima: Gobernador, 25 diputaciones y 10 ayuntamientos
  • Durango: 25 diputaciones
  • Estado de México: 75 diputaciones y 125 ayuntamientos
  • Guanajuato: 36 diputaciones y 46 ayuntamientos
  • Guerrero: Gobernador, 46 diputaciones y 80 ayuntamientos
  • Hidalgo: 30 diputaciones
  • Jalisco: 38 diputaciones y 125 ayuntamientos
  • Michoacán: Gobernador, 40 diputaciones y 112 ayuntamientos
  • Morelos: 20 diputaciones y 33 ayuntamientos
  • Nayarit: Gobernador, 30 diputaciones, 20 ayuntamientos y 138 regidurías
  • Nuevo León: Gobernador, 42 diputaciones y 51 ayuntamientos
  • Oaxaca: 42 diputaciones y 153 ayuntamientos
  • Puebla: 41 diputaciones y 217 ayuntamientos
  • Querétaro: Gobernador, 25 diputaciones y 18 ayuntamientos
  • Quintana Roo: 11 ayuntamientos
  • San Luis Potosí: Gobernador, 27 diputaciones y 58 ayuntamientos
  • Sinaloa: Gobernador, 40 diputaciones y 18 ayuntamientos
  • Sonora: Gobernador, 33 diputaciones y 72 ayuntamientos
  • Tabasco: 35 diputaciones y 17 ayuntamientos
  • Tamaulipas: 36 diputaciones y 43 ayuntamientos
  • Tlaxcala: Gobernador, 25 diputaciones, 60 ayuntamientos y 299 presidencias de comunidad
  • Veracruz: 50 diputaciones y 212 ayuntamientos
  • Yucatán: 25 diputaciones y 106 ayuntamientos
  • Zacatecas: Gobernador, 30 diputaciones y 58 ayuntamientos

Anexo 2, Circunscripciones Federales:

Anexo 3, Convenio de Coalición Morena, PVEM, PT:

https://repositoriodocumental.ine.mx/xmlui/bitstream/handle/123456789/118544/CGor202103-21-rp-27-Anexo.pdf

Anexo 4, Convenio de Coalición PAN, PRI, PRD:

https://repositoriodocumental.ine.mx/xmlui/bitstream/handle/123456789/117345/CGex202115-02-rp-4-Anexo.pdf

Quiero ser un desobediente que provoca a otros desobedientes

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Toda mi vida he seguido las “reglas”. Todas y cada una de ellas. Por años lo hice sin cuestionarlas. Eso no me hace más bueno que nadie, sólo más pendejo e infeliz que muchos. Me convencieron y me convencí de que conocer las reglas en cada ámbito de mi vida, y seguirlas al pie de la letra, sería suficiente para ser una buena persona y así, ser feliz. Las reglas religiosas, morales, familiares, sociales, académicas, profesionales y legales se convirtieron en una carga muy pesada. Tienen la fea tendencia de multiplicarse y hacerse cada vez más exigentes. No culpo a nadie. En efecto me fueron impuestas cuando mi conciencia era muy frágil y maleable, pero después las hice propias por voluntad e incorporé nuevas con plena conciencia de adulto. Yo sólo me impuse la carga de cumplir con las distintas expectativas que crean los códigos, en cada ámbito de la vida. Sin ayuda de nadie me impuse la obligación de complacer a todo mundo con mi vida, mis elecciones, mis decisiones y mis proyectos. Con plena inconciencia (porque eso no puede ser conciencia) me dediqué a construir un personaje que se adapta en cada lugar y circunstancia, porque tiene mucha experiencia en estudiar las reglas de cada lugar, y adaptarse a ellas. Parecía una fórmula sencilla. Pero resultó ser una pinche pesadilla. La voz de mi cabeza, el pinche ego, siempre me cambia la meta. “Puedes un poco más”, me dice con absoluta contundencia. “Ya la cagaste” me dice con tono lapidario. “Ya se enojaron contigo, los decepcionaste” me dice con tono irónico. Ese patrón se repite todos los días, en diferentes ámbitos de mi vida. Y así, “cumplir” es más una tortura que una sana forma de vida. Esta forma de vivir me provocó en los últimos meses una fuerte llamada de atención de mi cuerpo. Me hizo saber de fea manera que era una pendejada vivir así, y que lo estaba lastimando. Me hizo ver que el estrés y la ansiedad que esta forma de vida provoca descompone alguna función fundamental del cuerpo. En 2 meses bajé mas de 10 kilos. Me espanté mucho, como nunca. Me dio terror pensar que ahora sí no me la iba a perdonar. Dejé que mi ego se encargara de mi vida, y la estaba jodiendo por completo.

Pero ya lo caché. Ya lo escucho y lo veo venir. Ya sé que mi ego no soy yo. Ya sé que es una voz que fue construida en mi mente durante años, con diferentes experiencias, aprendizajes, imposiciones, códigos, interpretaciones, apreciaciones y fantasías. Ya sé que la mayoría de esos códigos y reglas son simples construcciones artificiales creadas por otras personas igual de inseguras y frágiles que yo. La gran mayoría tienen poco sentido y utilidad en mi vida. Ya puedo cuestionarlas y puedo quitarles el valor casi sagrado y absoluto que yo les había asignado. Ya puedo escoger aquellas que tienen utilidad y sentido en mi vida, porque sí hay algunas que lo tienen. Ya puedo ver lo ridículo e imposible que es complacer a todo mundo, todo el tiempo, y lo fácil que es “decepcionar” a otros, si yo me genero la expectativa de tener a todo mundo siempre contento conmigo, de ser perfecto a cada instante. Ya lo puedo ver y entender, pero aún me queda el hábito. Aún me queda esa reacción inconsciente que me genera estrés y angustia cuando la cago, cuando incumplo alguna regla o decepciono a alguien cercano por mi comportamiento. El ego no es inteligente, pero se vuelve cada vez más hábil para sobrevivir y provocar reacciones. Por eso me quiero hacer el hábito contrario. El de la desobediencia. Quiero hacerme el hábito de cuestionar cada regla, código o expectativa sobre mí. Quiero hacerme el hábito de reírme cada vez que el ego me quiere imponer una nueva norma o meta y poder decirle “cállate pendejo, déjame vivir en paz”. Ya empecé, con cosas simples, y otras muy complejas, y se siente muy chingón cuando lo logras. Lo intento todos los días. Quiero hacerlo un hábito. Como cuando aprendí a manejar un automóvil. Primero se requería de toda mi concentración, hasta que se convirtió en algo mecánico y automático. Quiero que un día sea algo que simplemente sucede, mientras yo me dedico a vivir.

Ahora, conforme eso sucede conmigo, me gustaría ser un provocador de desobedientes. Es un cambio radical en mi vida profesional. Soy un abogado que lleva toda su vida profesional gritando a la gente “cumplan todas las reglas”. Hoy quiero empezar a decirles que cuestionen todas las reglas. Hoy quiero enseñar a la gente a identificar las reglas absurdas, en distintos ámbitos, para que las cuestionen y las desobedezcan. Me gustaría construir instrumentos y herramientas para que las personas aprendan a vivir en comunidad a través de la Regla de Oro: haz con otros exactamente lo mismo que querrías para ti. Quiero colaborar en la construcción de una nación más solidaria, empática, comprometida y responsable. Convocar y construir con personas que no se conformen con simplemente “cumplir”, porque saben que no es suficiente. Personas que desobedecen para servir, y sirven para poder ser felices. 

7 de junio, el día después

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¿Cómo te quieres sentir al día siguiente de la elección más grande de la historia de México? ¿Cuál quieres que sea la emoción que domina tu alma el 7 de junio? Tienes 35 días para construir esa emoción. Tú no puedes controlar el resultado final, el resultado externo, ni el número de asientos que tendrá en el congreso cada partido, pero puedes controlar algo más importante: la convicción interna de que hiciste todo lo que estaba en tus manos, que hiciste todo lo posible por cuidar y construir una mejor democracia. Eso sí lo puedes controlar, y es mucho. Y quizá, si muchos hacemos juntos lo que aquí te voy a proponer, también podemos influir en los resultados externos, además de controlar nuestro ánimo interno. Hay cinco cosas que todos podemos hacer en estos 35 días que faltan para el 6 de junio.

Primero, infórmate. Es un hábito, y requiere disciplina. No es suficiente con seguir a algunas personas en Twitter y discutir en el chat de vecinos. Tienes 30 días para conocer lo que realmente está pasando en tu país. No puedes tener un criterio propio si no sabes que hay miles de niños que no han recibido en meses su tratamiento para el cáncer, si no sabes que el sistema de abastecimiento de medicinas está destruido y hay una escasez histórica de medicinas y equipo médico, si no sabes que en México asesinan a 100 personas diarias en promedio (3,000 al mes) y que la gran mayoría de esos homicidios quedan impunes, si no sabes que en el último año se sumaron 10 millones de personas a la estadística de pobreza, si no sabes que somos el país (sin guerra formal) con más activistas de derechos humanos y reporteros asesinados, y que también quedarán impunes esos asesinatos, que el gobierno sólo ha logrado vacunar al 5% de la población con esquema completo y que murieron alrededor de 500 mil personas por la pandemia, la mayoría personas pobres con educación preparatoria hacia abajo, que PEMEX se quema para nada miles de millones de pesos al año o que llevamos 6 trimestres seguidos en los que la economía se hace mas chica. Si no sabes nada de eso, que son datos duros y oficiales, no puedes formar un criterio completo para tomar decisiones inteligentes. 

Segundo, trabaja tu curiosidad. ¿Qué de lo que acabas de leer te indignó más? ¿Qué fue lo que te hizo sentir más enojado o frustrado con tu país? Sobre eso, busca más, aprende más, lee más, conoce más. Involúcrate, comprométete con algún tema. México necesita a millones de personas que se comprometan con un tema específico, y quieran ayudar con éste. Los todólogos no sirven para nada. Las personas que conocen poquito de todo, ayudan muy poquito. Vivimos en un país con muchos problemas distintos, que requieren de diferentes tipos de experiencias y capacidades. Hay mucho que puedes hacer, si trabajas tu curiosidad en uno de esos temas, te involucras, conoces y te comprometes. No sólo de aquí al 6 de junio, de aquí hasta que hayas dado todo lo que podías dar, en ese tema.

Tercero, exige respuestas. Cuando conoces más a fondo uno de los problemas de México es imposible que quedes satisfecha con las políticas que se aplican a ese problema. De la curiosidad siempre surgen las ganas de hacer algo, de exigir mejores respuestas, de pedir cuentas a los responsables. Eso es hacer ciudadanía. Eso es lo que hacen las personas comunes en las democracias que funcionan. No hace falta que dejes a un lado tu vida, sólo que tengas una causa social, con la que realmente te comprometes, porque te genera curiosidad y luego responsabilidad.

Cuarto, evalúa alternativas. Respecto del problema que te generó curiosidad ¿Quién tiene la mejor solución? ¿Quién muestra preocupación por el tema? hay muchos héroes desconocidos haciendo muchas cosas en México. Algunos de ellos son políticos y buscan tu voto. Y si no encuentras a nadie, ya tendrás chance de proponer algo concreto, mientras tanto, puedes castigar con tu voto al encargado actual, a quienes no ha hecho nada para resolver el problema que te indigna. Y hazlo público. Platica en público por qué vas a votar contra aquellos que destruyeron el sistema de abastecimiento de medicinas, si ese es el problema que te atrajo. O explica por qué piensas votar contra quienes militarizaron la seguridad, y provocaron más violencia, si eso te indigna. Explica por qué vas a castigar a los que dejaron morir a más de un millón de PYMES, sin apoyo alguno. Esa explicación pública sirve para generar una conversación constructiva que puede llevarnos a todos a solucionar el problema. El voto también es una herramienta muy eficaz si se utiliza para castigar y genera una buena discusión. 

Quinto, lleva a 5 personas a las urnas. En esta elección, como en ninguna otra, el mensaje a favor de la democracia debe quedar perfectamente claro. Una participación histórica le dejará perfectamente claro a todos los actores políticos que los mexicanos optamos por la democracia. Llenar las urnas de votos es la mejor manera de hacerles saber que queremos tomar las decisiones desde la sociedad, de forma democrática, y no dejarle a un pequeño grupo de ambiciosos un cheque en blanco cada tres años, para que hagan lo que quieran con el país. Convence a 5 personas que no querían votar, de ir a votar. Conviértete en un promotor activo de tu democracia. Son sólo 5 personas. Estoy seguro de que sí puedes convencerlas y llevarlas a las urnas. 

Si haces estas 5 cosas que te propongo, pase lo que pase el 6 de junio, estoy seguro de que tu alma estará en paz el 7, porque habrás dado todo. Y estarás listo para dar la batalla que viene: tres nuevos años para cambiar el rumbo de nuestro país, juntos, cómo ciudadanos que saben que pueden construir un lugar mejor. 

Las Mentiras del Aspirante a Tirano

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No hay peor traición a la democracia que utilizar la vía democrática y sus instituciones para llegar lleno de legitimidad al poder, para después tratar de dinamitar esas instituciones, a través del abuso del poder, para destruir los equilibrios y la posibilidad de alternancia. Eso es justo lo que intentan el aspirante a Tirano que hoy ocupa la presidencia, acompañado por sus grupos de empleados en el gobierno y en el congreso, y sostenido por un ejército de facilitadores que, desde diversos medios, la academia, la sociedad civil organizada o diversos grupos empresariales beneficiados por el poder, justifican el abuso de éste. Es una auténtica borrachera de abuso de poder. Cada día es más difícil llevar la cuenta de cuantas leyes han violado y cuántas responsabilidades administrativas y criminales deberían ejercerse. Es una borrachera de poder que deja víctimas por todos lados. Desde los 3 mil homicidios impunes de cada mes, hasta los 500 mil muertos por la pandemia, o el fracaso de la “estrategia” de vacunación. Es una borrachera de poder que los ha llevado a amenazar de muerte a consejeros electorales, amenazar públicamente a jueces federales que detienen algunos abusos de poder a través del amparo o destruir, por sus pantalones, proyectos de infraestructura multimillonarios o instituciones imprescindibles para los mexicanos, como el seguro popular. En un exabrupto tipo tío borracho en fiesta de quince años, el coordinador de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados, el priista poblano disfrazado de Morena, Ignacio Mier gritaba hace un par de días “El derecho es de los conservadores, no nos pidan optar por el derecho”, desde la más alta tribuna del Congreso mexicano, donde se hacen las leyes. El problema es que, como en toda borrachera, el cuerpo tiene un límite y la cartera también. La fiesta se está acabando. Y lo saben. El país parece palacio romano después de la peor bacanal herodiana. Y alguien tiene que pagar la cuenta. Pero los borrachos de poder quieren seguir con la fiesta, y por eso han inventado cinco mentiras.

La primera mentira es que esta elección ya está definida. Pretenden difundir la idea de que el presidente es tan querido y popular, que todo mundo se va a volcar a las urnas para apoyar a los candidatos de su partido. Esta mentira se desmorona día a día con las encuestas específicas que surgen por todos lados. No sé hoy si habrá una debacle total del partido en el poder, pero estoy seguro de que no habrá una ola marrón, y lo saben ellos. Y cada día se ve peor para la causa de los borrachos de poder. Sus candidatos no levantan, porque carecen de toda sustancia y no hay un solo logro del partido en el poder que puedan vender a la gente. Sin el señor López en su propaganda se sienten incapaces de articular una campaña medianamente llamativa e interesante. 

La segunda mentira es que los decepcionados con Morena no tienen opciones más que quedarse en su casa. Difunden por todas las vías que votar por otros candidatos de otros partidos es igual o peor. “Todos son una mierda” dicen ellos y sus facilitadores, “No hay por quién votar” difunden sin pudor. Esto es una mentira doble: ni todos son iguales, ni es cierto que en 21 mil puestos en juego no hay una sola mujer u hombre que valga la pena empujar a un cargo público. No hay una elección nacional. Hay 300 elecciones federales para la Cámara de diputados, 30 elecciones para integrar congresos locales, 15 elecciones para cambiar de gobernador, y alrededor de 2 mil elecciones para renovar Ayuntamientos y Alcaldías, y por supuesto que hay personas que valen la pena. Nadie perfecto, nadie que llene todas tus expectativas, pero muchas mexicanas y mexicanos que quieren hacer las cosas diferente. Y si no encuentras alternativas que te motiven, por lo menos puedes optar por la pluralidad y el equilibrio de poder, que también es un buen motivo para votar. 

La tercera mentira es que el árbitro está en su contra. Se trata de un burdo engaño porque es la misma autoridad que los llevó al poder, y la que defendió a capa y espada su triunfo legítimo. Esta es la mentira más peligrosa porque se trata de la preparación del desconocimiento de la elección. Y no sería la primera vez que el señor López y su grupo desconocen un resultado y tratan de dinamitar un proceso electoral, y a la institución que administró el proceso.

La cuarta mentira es que en México aún es posible un gran fraude electoral. Esta mentira tiene 20 años siendo sostenida por quien hoy ocupa el poder, aunque él mismo sabe que esto es prácticamente imposible desde 1997. Las elecciones no son perfectas, y en efecto hay muchos errores, trampas y delitos. Pero un fraude masivo, en la votación, que altere por completo el resultado electoral de un cargo, es casi imposible, por lo menos imposible sin ser fácilmente detectado. Pero difunden esta mentira porque eso es lo que pretenden argumentar en todos los cargos que pierdan. Se trata del típico “curarse en salud”, tan común en este grupo.

La quinta mentira es que pueden quedarse en los cargos que pierdan por la fuerza. Es una mentira porque, a pesar de que sí podrían, la mayoría demócrata de México lo vamos a impedir. Estamos listos para ir a votar, y después defender, tanto los resultados de la elección, como a las autoridades que se encargaron del proceso. La democracia es nuestra, y también sus instituciones.

Es hora de ver la realidad. La borrachera se está acabando, aún podemos evitar que el país sea convertido en una bacanal de poder permanente, en una Tiranía populista que destruye todo a su paso para sostenerse. Las borracheras hay que pararlas, o se convierten en tragedias irreparables. Durante todo el siglo XX hubo decenas de intentos de tiranos, que fueron parados abruptamente por un pueblo convencido de cuidar su democracia. Estoy seguro de que eso somos nosotros, un pueblo fuerte, que ya aprendió la lección y no quiere perder su democracia. Así, no creas en las 5 mentiras y ve a votar, pero, además, convence a 5 personas de hacerlo y llévalos a las urnas. Esta vez, no pueden quedar dudas.

Un Nuevo Mexicano

Te invito a escucharme leer el texto completo

Hoy, más que nunca, necesitamos un nuevo tipo de mexicana y mexicano. La crisis que vivimos nos ha dejado claro que quienes dirigen este país, desde el ámbito político, económico o social, tienen 5 características que los limitan definitivamente para encabezar la reconstrucción de este país: son Huecos, son Inútiles, son Irresponsables, son Deshonestos y son Incapaces. Y, lo que necesitamos es un nuevo grupo de líderes que tengan las 5 características exactamente opuestas: necesitamos líderes con Sustancia, con espíritu de Servicio, Responsables, Íntegros y Eficaces. Vamos una por una de las características de los líderes de hoy, y la característica contraria que requerimos.

Primero, estamos llenos de líderes Huecos. Personas que son famosos por ser famosos. Individuos que alguna vez hicieron algo llamativo que los hizo famosos y, a partir de ahí, se dedicaron a construir un personaje hueco, muy sonriente, lleno de slogans adecuados y la ropa correcta, que no aportan nada, porque no tiene nada que aportar. Estudian poco, leen poco, analizan poco, pero hablan mucho. Sus discursos están llenos de palabras sin significado que sólo llenan espacios y templetes, pero no transforman nada. Se trata de personas que viven para cuidar la idea de que son relevantes y necesarios. Se rodean de equipos que les ponen el vestido o la corbata correcta, y ponen en sus manos una tarjeta con ideas prefabricadas que, sólo debe leer con una gran sonrisa, pero dicen muy poco. 

Estos debemos sustituirlos por personas que tengan Sustancia. Me refiero a esas mujeres y hombres que tienen humildad intelectual permanente, que les permite estudiar constantemente, analizar todo, buscar diferentes opiniones y reconocer cuando alguien más tiene una buena idea. Son personas con inteligencia académica, pero también inteligencia de calle, que se demuestra en su habilidad para comunicarla, convencer y llevarla a cabo. De estos necesitamos muchos.

Segundo, estamos llenos de líderes Inútiles. Se trata de ese ejército de personas que son una carga para todo mundo porque sólo generan costos y nunca beneficios. No producen nada y siempre esperan servicio y ayuda de otros. Se venden como indispensables y sólo ocupan espacio y tiempo de otros. Nada sustantivo lleva su nombre, nada que transforme surge de ellos. No inventan nada útil, ni transforman lo inútil.

Estos debemos sustituirlos por personas con espíritu de Servicio. Esa enfermera que se quedaba horas extras para atender al último enfermo de COVID. Esa doctora que no se iba a su casa hasta no revisar a su último paciente. Ese encargado de mantenimiento que limpiaba el hospital, por enésima vez en el día, con plena consciencia de que unos minutos después estaría hecho un desastre de nuevo. Esa maestra que se reinventó y se volvió un as del zoom para mantener a sus alumnos interesados y aprovechando el encierro. De estos necesitamos miles.

Tercero, estamos llenos de líderes Irresponsables. Nadie tiene la responsabilidad de nada en este país. Todos los líderes de México tienen una buena explicación de por qué ellos no tienen la culpa de nada y cómo todo conspiró en su contra para que algo se echara a perder. Nadie asume su responsabilidad, nadie levanta la mano y dice “Fui yo, yo tomé la decisión, pregúntenme a mí”.

Estos debemos sustituirlos por líderes Responsables. Me refiero a personas que de inmediato y sin pretextos se hacen dueños de cada una de sus decisiones, actos o ausencia de decisiones. Personas que renuncian a la evasión, a echar culpas o a buscar causas que los exculpen. Necesitamos mexicanas y mexicanos que se asuman imperfectos, y tengan la humildad de reconocer sus errores, corregir, y pedir ayuda.

Cuarto, estamos llenos de líderes Deshonestos. Siempre esconden algo, se les nota en cada discurso, se les ve en su postura y en la agresividad con la que cuidan las puertas cerradas de su pasado y su presente. Se trata de esas personas que siempre cuentan la mitad de la historia, que son ambiguos con sus posturas y principios, que son contradictorios en sus supuestas convicciones a lo largo del tiempo, además de inconsistentes en sus decisiones y su fundamento. Estamos rodeados de esos.

Estos debemos sustituirlos por líderes Íntegros. Me refiero a personas de una pieza, completas, sin huecos. Nunca perfectas ni inmaculadas. Esas ni existen, ni nos interesan. Me refiero a personas que vivan con base en un sencillo código de valores que motive la mayor parte de sus acciones y decisiones. Personas que sepan reconocer cuando el motivo de una acción o decisión no fue el mejor, y tengan el valor y la humildad de corregir y ofrecer disculpas. Personas que generan confianza porque, a pesar de sus errores, siempre sabes de dónde vienen sus decisiones. Nos urgen miles de éstos. 

Quinto, estamos llenos de líderes Incapaces. Hablan y hablan de todo lo que piensan hacer pero nunca dan resultados. Son buenos para convencer pero malos para ejecutar. Todo lo dejan a medias, nunca hay un producto final y útil. Son esas personas que proyectan siempre brillantes futuros, que no hacen nada concreto para construirlos. Aman el foro público, y odian el trabajo manual. 

Estos debemos sustituirlos por líderes Eficaces. Me refiero a personas que terminan lo que empiezan. Que ponen trabajo y sudor dónde estuvo su boca, prometiendo cosas. Personas que hacen todo lo necesario por ver su obra terminada. Se trata de esos arquitectos que aman tanto ver la casa terminada como amaron diseñarla en un plano. Estos son los verdaderos transformadores.

La buena noticia es que, tanto las 5 características negativas, como las 5 positivas, son creadas, no genéticas. Nadie nace siendo un inútil irresponsable, se hacen. Pero tampoco se nace siendo un líder con sustancia, espíritu de servicio, responsabilidad, integridad y eficacia, se van consiguiendo estas armas, con mucho trabajo, a lo largo de una vida. ¿Estás listo para ser uno de estos? México te necesita, más que nunca. 

Iguales ante la Constitución y la Ley

Los párrafos primero y quinto del artículo 1 de la Constitución son quizá los más importantes de todo el texto constitucional porque establecen un principio rector fundamental: la igualdad de todas las personas, sin condiciones, frente a la Constitución y la ley.

Artículo 1o. En los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en esta Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte, así como de las garantías para su protección, cuyo ejercicio no podrá restringirse ni suspenderse, salvo en los casos y bajo las condiciones que esta Constitución establece. (…)

Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas.

Por algo el constituyente decidió que este fuera el primer párrafo de toda la Constitución, porque no hay democracia posible si no se parte del fundamento básico de que todos gozamos exactamente de los mismo derechos, y que está prohibido todo tipo de discriminación. Se trata de un principio básico, que va primero dirigido a todos los órganos del Estado, que toman decisiones con base en sus facultades constitucionales y legales. Éstas tienen absolutamente prohibido crear cualquier programa, política o tomar cualquier decisión que discrimine entre una y otra persona, con base en alguno de los conceptos establecidos en el párrafo quinto del artículo 1. 

Hoy, en México, de manera absurda e increíble, enfrentamos un doloroso ejemplo de discriminación para aplicar la vacuna contra el COVID, por parte del gobierno, con base simplemente en el sector en el que el personal médico está contratado. El presidente lo ha dicho abiertamente: ser parte del sector privado es el único motivo para no ser vacunado. Lo escuchamos también de las autoridades de salud, y lo vimos con vergüenza y coraje en un video difundido en redes sociales, cuando un “Cuervo de la Nación” gritaba que no había más vacunas para personal médico del sector privado. Así lo dijo, así lo han dicho el presidente y sus empleados, sin ningún recato. Lo demás, son maromas posteriores. Así, los grandes héroes de este país, los que se han jugado la vida para mantener nuestra salud en la pandemia, desde un peligroso salón de urgencias, hasta un peligorso consultorio de dentista, son rechazados por su gobierno, porque decidieron trabajar en el sector privado. Lo mismo enfermeras y enfermeros, ayudantes, asistentes y hasta las personas que limpian para que al día siguiente todo se encuentre limpio, todos ellos, discriminados por su gobierno. Expuestos todos los días, arriesgando la vida por nosotros para cumplir el juramento por la salud que hicieron, son puestos a un lado.

Esto no sólo viola la Constitución y las leyes, se trata tambien de un inhumano absurdo que retrasa la lucha contra la pandemia y nos pone en peligro a todos. 

Lo malo es que no sólo parece ser una decisión estúpida e inhumana, se enmaraca en una idea política más amplia, que los hace sentir como una especie de justicieros contra aquellas personas e instituciones que gozaban de éxito en el pasado. Al parecer se trata de un doloroso y penoso complejo de inferioridad que rige sus decisiones diarias, y que busca instalar la mediocridad como techo, para que nadie se sienta menos. Hay varios ejemplos de esto, describo algunos.

Una respuesta parecida recibieron los pequeños y medianos empresarios que durante la pendemia suplicaron por algo de apoyo de su gobierno para no desaparecer. “Que quiebren los que tengan que quebrar” dijo el presidente abierta y públicamente. Y eso pasó, con 1 millón de PYMES, según el INEGI, que murieron ante la falta de apoyo. 

Lo mismo ha sucedido con las miles de organizaciones de la sociedad civil que no pedían ayuda, sólo condiciones justas para poder operar, recibir recursos y realizar sus actividades. El presidente los tachó de “Fifís” y los sentenció a morir con una serie de medidas fiscales imposibles de cumplir. Estas organizaciones se dedicabana a ayudar a mujeres golpeadas, alimentar y resguardar niños sin recursos o documentar abusos a los derechos humanos en diferentes zonas del país, además de documentar la corrupción del gobierno o evidenciar el fracaso de las políticas contra la violencia. Las que no han muerto han sido reducidas a pequeños grupos de personas que operan sin recursos ni información.

La misma discriminación ilegal sufren los medios de comunicación. Por un lado están aquellos que pasan en vivo y en directo las mañaneras, o la reportan sin crítica en sus portales digitales o periódicos, que reciben cientos de millones de recuros públicos en contratos de publicidad del gobierno, y un trato preferencial en el acceso a la información. Por el otro lado estan los medios independientes, que se financian con fuentes privadas y evitan la propaganda gubernamental, que son señalados, atacados, investigados y hostigados por un gobierno incapaz de tolarar la crítica. Los primeros se toman fotos con el presidente, los segundos sufren para sobrevivir. 

Les pasa tambien a los ciudadanos de municipios o estados gobernados por partidos diferentes a Morena. Sufren de abierta discriminación del gobierno en programas esenciales de seguridad, apoyo al campo, infraestructura o programas sociales básicos. El gobierno federal abiertamente esconde recursos a gobiernos municipales y estatales gobernados por la oposición, sin reparar en que los afectados finales son los ciudadanos de esas localidades, y no los enemigos políticos. Las violaciones a las leyes de presupuesto y coordinación fiscal deben superar ya a las de varios gobiernos anteriores juntos, pero lo que importa es mostrar autoridad.

Y, así, me podría seguir con varios ejemplos más de un gobierno que entiende al Estado mexicano como un instrumento para aplicar su chafísima y setentero concepto de justicia social, que básicamente implica que todos estén igual de jodidos. La mediocridad como medicina para los complejos de inferioridad. Y todo, en franca y abierta violación al régimen democrático constitucional.

Esta elección podemos empezar a corregir eso. Un Estado multicolor, sin concentración ilegal del poder en unas cuantas manos, es la unica manera de evitar la discriminación y la violación de nuestros derechos. Necesitamos enseñarles a los políticos, del color que sean, que una vez que llegan al cargo, los rige en todos sus actos y decisiones el artículo 1 de la Constitución, y así, están obligados a gobernar para todos, aunque les cueste trabajo entenderlo. En esta elección nos jugamos las libertades básicas yel derecho a ejercer todos nuestros derechos.