Un Nuevo Mexicano
17 Abr 2021

Un Nuevo Mexicano

17 Abr 2021

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Hoy, más que nunca, necesitamos un nuevo tipo de mexicana y mexicano. La crisis que vivimos nos ha dejado claro que quienes dirigen este país, desde el ámbito político, económico o social, tienen 5 características que los limitan definitivamente para encabezar la reconstrucción de este país: son Huecos, son Inútiles, son Irresponsables, son Deshonestos y son Incapaces. Y, lo que necesitamos es un nuevo grupo de líderes que tengan las 5 características exactamente opuestas: necesitamos líderes con Sustancia, con espíritu de Servicio, Responsables, Íntegros y Eficaces. Vamos una por una de las características de los líderes de hoy, y la característica contraria que requerimos.

Primero, estamos llenos de líderes Huecos. Personas que son famosos por ser famosos. Individuos que alguna vez hicieron algo llamativo que los hizo famosos y, a partir de ahí, se dedicaron a construir un personaje hueco, muy sonriente, lleno de slogans adecuados y la ropa correcta, que no aportan nada, porque no tiene nada que aportar. Estudian poco, leen poco, analizan poco, pero hablan mucho. Sus discursos están llenos de palabras sin significado que sólo llenan espacios y templetes, pero no transforman nada. Se trata de personas que viven para cuidar la idea de que son relevantes y necesarios. Se rodean de equipos que les ponen el vestido o la corbata correcta, y ponen en sus manos una tarjeta con ideas prefabricadas que, sólo debe leer con una gran sonrisa, pero dicen muy poco. 

Estos debemos sustituirlos por personas que tengan Sustancia. Me refiero a esas mujeres y hombres que tienen humildad intelectual permanente, que les permite estudiar constantemente, analizar todo, buscar diferentes opiniones y reconocer cuando alguien más tiene una buena idea. Son personas con inteligencia académica, pero también inteligencia de calle, que se demuestra en su habilidad para comunicarla, convencer y llevarla a cabo. De estos necesitamos muchos.

Segundo, estamos llenos de líderes Inútiles. Se trata de ese ejército de personas que son una carga para todo mundo porque sólo generan costos y nunca beneficios. No producen nada y siempre esperan servicio y ayuda de otros. Se venden como indispensables y sólo ocupan espacio y tiempo de otros. Nada sustantivo lleva su nombre, nada que transforme surge de ellos. No inventan nada útil, ni transforman lo inútil.

Estos debemos sustituirlos por personas con espíritu de Servicio. Esa enfermera que se quedaba horas extras para atender al último enfermo de COVID. Esa doctora que no se iba a su casa hasta no revisar a su último paciente. Ese encargado de mantenimiento que limpiaba el hospital, por enésima vez en el día, con plena consciencia de que unos minutos después estaría hecho un desastre de nuevo. Esa maestra que se reinventó y se volvió un as del zoom para mantener a sus alumnos interesados y aprovechando el encierro. De estos necesitamos miles.

Tercero, estamos llenos de líderes Irresponsables. Nadie tiene la responsabilidad de nada en este país. Todos los líderes de México tienen una buena explicación de por qué ellos no tienen la culpa de nada y cómo todo conspiró en su contra para que algo se echara a perder. Nadie asume su responsabilidad, nadie levanta la mano y dice “Fui yo, yo tomé la decisión, pregúntenme a mí”.

Estos debemos sustituirlos por líderes Responsables. Me refiero a personas que de inmediato y sin pretextos se hacen dueños de cada una de sus decisiones, actos o ausencia de decisiones. Personas que renuncian a la evasión, a echar culpas o a buscar causas que los exculpen. Necesitamos mexicanas y mexicanos que se asuman imperfectos, y tengan la humildad de reconocer sus errores, corregir, y pedir ayuda.

Cuarto, estamos llenos de líderes Deshonestos. Siempre esconden algo, se les nota en cada discurso, se les ve en su postura y en la agresividad con la que cuidan las puertas cerradas de su pasado y su presente. Se trata de esas personas que siempre cuentan la mitad de la historia, que son ambiguos con sus posturas y principios, que son contradictorios en sus supuestas convicciones a lo largo del tiempo, además de inconsistentes en sus decisiones y su fundamento. Estamos rodeados de esos.

Estos debemos sustituirlos por líderes Íntegros. Me refiero a personas de una pieza, completas, sin huecos. Nunca perfectas ni inmaculadas. Esas ni existen, ni nos interesan. Me refiero a personas que vivan con base en un sencillo código de valores que motive la mayor parte de sus acciones y decisiones. Personas que sepan reconocer cuando el motivo de una acción o decisión no fue el mejor, y tengan el valor y la humildad de corregir y ofrecer disculpas. Personas que generan confianza porque, a pesar de sus errores, siempre sabes de dónde vienen sus decisiones. Nos urgen miles de éstos. 

Quinto, estamos llenos de líderes Incapaces. Hablan y hablan de todo lo que piensan hacer pero nunca dan resultados. Son buenos para convencer pero malos para ejecutar. Todo lo dejan a medias, nunca hay un producto final y útil. Son esas personas que proyectan siempre brillantes futuros, que no hacen nada concreto para construirlos. Aman el foro público, y odian el trabajo manual. 

Estos debemos sustituirlos por líderes Eficaces. Me refiero a personas que terminan lo que empiezan. Que ponen trabajo y sudor dónde estuvo su boca, prometiendo cosas. Personas que hacen todo lo necesario por ver su obra terminada. Se trata de esos arquitectos que aman tanto ver la casa terminada como amaron diseñarla en un plano. Estos son los verdaderos transformadores.

La buena noticia es que, tanto las 5 características negativas, como las 5 positivas, son creadas, no genéticas. Nadie nace siendo un inútil irresponsable, se hacen. Pero tampoco se nace siendo un líder con sustancia, espíritu de servicio, responsabilidad, integridad y eficacia, se van consiguiendo estas armas, con mucho trabajo, a lo largo de una vida. ¿Estás listo para ser uno de estos? México te necesita, más que nunca. 

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