¿Y si mejor nos dejamos de hacer pendejos?
13 Mar 2021

¿Y si mejor nos dejamos de hacer pendejos?

13 Mar 2021
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Soy el primero en mentar madres de un gobierno autoritario, mentiroso e incapaz. Fui crítico incansable del gobierno anterior, y un servidor público que señalaba errores, investigaba y sancionaba servidores públicos que violaban la ley, y exponía escándalos, hace dos gobiernos,.  Es un hecho innegable que gran parte de nuestros problemas tienen una explicación en gobiernos anteriores, de distintos partidos, y en distintos niveles. Es otro hecho innegable que el gobierno de MORENA ha sido un rotundo fracaso en resolver esos problemas heredados, y otro hecho innegable que el gobierno en turno ha creado problemas nuevos y ha destruido instituciones fundamentales de nuestro sistema democrático. Hemos sido mal gobernados, y la clase política, de todos los colores, nos ha fallado repetidamente. Salvo muy honrosas excepciones, de servidores públicos de diversos partidos, que sí se han jugado la vida y su prestigio por servir a México, la clase política, como grupo, nos han fallado. Esto no es una opinión, es una sencilla conclusión que se puede extraer de los datos de pobreza e inequidad en el país, de los datos de violencia e inseguridad, de los datos de inversión y crecimiento económico, de los datos de educación y salud de la población, de los datos de inclusión y equidad de género, de los índices y estadísticas de corrupción, etc. 

3 expresidentes y un presidente en funciones, aproximadamente 120 exsecretarios de estado y secretarios en funciones, 300 ex subsecretarios y subsecretarios en funciones, 120 exgobernadores y gobernadores en funciones, 3,500 exdiputados y diputados federales en funciones, 512 exsenadores y senadores en funciones, 6,700 exdiputados y diputados locales en funciones, y alrededor de 19,000 expresidentes municipales y presidentes en funciones, en 20 años, nos fallaron. Es decir, alrededor de 30 mil personas (no son números exactos, pero muy aproximados) de todos los partidos, niveles y extractos, nos fallaron, y estamos muy enojados. Y tenemos razón en estarlo. Tuvieron en sus manos poder, facultades, funciones concretas, dinero de nuestros impuestos, y la posibilidad de resolver nuestros problemas más importantes, y fracasaron. Se trata de 30 mil personas, en un país de más de 120 millones de mexicanas y mexicanos, en 20 años, desde que transitamos a la democracia. 

Es decir, nuestra respuesta a todos nuestros males, nuestra hipótesis de trabajo permanente es que el 0.025% de la población nos jodió irreparablemente. O, puesto de otra manera, que el 99.975% de la población somos incapaces de hacer nada para enfrentarlos, para frenarlos, para exigirles, para responsabilizarlos, para demandarles, para ordenarles y para construir bienes públicos, con los que sí quieren y pueden trabajar. Así, me pregunto ¿alrededor de 119,970,000 personas hemos sido absolutamente impotentes ante el implacable poder de 30 mil personas? ¿Ese es el choro que nos vamos a seguir contando para evadir nuestra responsabilidad como ciudadanos? ¿Ese va a ser nuestro pretexto toda la vida? ¿Y si mejor nos dejamos de hacer pendejos?

Esas 30 mil personas son seres comunes y corrientes. Mexicanas y mexicanos con ambiciones e imperfecciones como tú y como yo. Personas que tienen aspiraciones, deseos, inclinaciones y un contexto particular, como tú y como yo. No hay nada especial en ellos. La única diferencia entre ellos y tú es que ellos decidieron dedicarse de manera profesional a la política y obtuvieron un cargo. Nada más. No tienen poderes especiales y sus cargos son siempre temporales y limitados por la Constitución y las leyes. Su popularidad y su fama son efímeras, y están siempre sometidas al escrutinio público. Los que un día parecen gigantes invencibles, en un par de años suplican por su libertad o se esconden de los reflectores, a veces incluso fuera del país. Y, a pesar de todo esto, les hemos asignado un poder y una capacidad que nunca tuvieron, y los hemos convertido en la causa de todos nuestros males. No me mal entiendan, la responsabilidad de estas 30 mil personas en el drama nacional es gigantesca. Las miles de decisiones sumadas que estas personas han tomado en 20 años se han combinado para destruir el presente de México, de muchas maneras. Pero también es un hecho que 120 millones de mexicanas y mexicanos nos hemos hecho pendejos y hemos renunciado a la responsabilidad de tomar la democracia en nuestras manos y construir un mejor país. 

¿Vamos a seguir argumentando que unos cuantos miles de personas con cargo público pueden más que 120 millones de almas que podrían organizarse para construir un mejor país? ¿Vamos a seguir poniendo en ellos todas nuestras culpas y carencias, y todos nuestros sueños y expectativas? ¿O mejor nos hacemos responsables, nos dejamos de hacer pendejos, y empezamos a construir, cada uno, desde su espacio, un mejor país? 

Yo creo que es un buen momento para despertar, para sacudirnos el miedo y la desidia, para soñar en grande, para generar un compromiso serio y grande con nuestro país, para dejar a un lado los pretextos, para exigir lo que merecemos, para hacernos responsables y para construir el país que siempre hemos podido SER. 

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