Pinche Bicho de mierda
23 Ene 2021

Pinche Bicho de mierda

23 Ene 2021

Sé que no soy el único, obviamente, pero ya estoy hasta la madre del pinche COVID. Hasta la madre. Estoy hasta la madre de que todas las pláticas son acerca del bicho, todos los proyectos giran en torno al bicho y se diseñan pensando en él, toda nuestra vida cotidiana se tuvo que reordenar en torno al bicho y sus malditas exigencias. Estoy hasta la madre de mandar pésames a personas queridas. Estoy harto de leer acerca de muertes, contagios, mutaciones, nuevas cepas y tratamientos falsos. Estoy hasta la madre de ver a mis hijos adolescentes encerrados en mi casa viendo una pantalla en lugar de estar afuera llenándose de vida y riendo con sus amigos. Estoy hasta la madre del miedo que me da tener dos padres en edad de riesgo y una esposa con una condición de salud que la hace muy vulnerable al maldito bicho. Estoy hasta la madre de que me digan que yo no me puedo quejar porque yo no tengo tantos problemas como otros. Que mi miedo y mi coraje no está tan justificados como los de otros que la han pasado mucho peor. Estoy muy enojado con el pinche bicho.

Pero, sobre todo, estoy hasta la madre del gobierno más mentiroso e inhumano que hemos tenido en este país. Ya no sé cómo reaccionar cada vez que veo a los López sonreír al hablar de la pandemia. Ya no sé qué decir respecto a la nueva ola de mentiras de cada día sobre datos, estrategias que no existen y vacunas que llegan y no llegan. Estoy harto de señalar a diario todo esto, que es obvio y evidente, y que aún haya ciegos que prefieren defender el frágil ego de un presidente que ya perdió todo contacto con la realidad. Ya no sé qué más decirles a todos esos facilitadores que, ante la evidencia, ante la desgracia, ante la muerte de miles de mexicanos, prefieren tratar de desviar la atención a temas como las redes sociales, la gestión de presidentes anteriores o la última crítica de un comunicador a su mesías. 

Estoy hasta la madre de que el gobierno esté gastando 723 Mil Millones de pesos en 4 caprichos de infraestructura (Dos Bocas, Tren Maya, Aeropuerto Santa Lucía y Tren México Toluca) que los expertos ya declararon que no eran prioridad, que no son viables económica y presupuestalmente, y que serán una pésima inversión, en lugar destinar ese dinero a salvar vidas humanas y a salvar la economía de las familias. 

Estoy hasta la madre de la deshumanización y minimización de la tragedia. Van más de 400 mil muertos en 10 meses de pandemia en México. Eso es 1,084 veces más muertos que en el sismo de 2017. Es 100 veces más muertes que las 4,000 reconocidas por el gobierno en el sismo de 1985. Esto es 1.6 veces más que el total de homicidios dolosos que hubo en los sexenios de Calderón y Peña sumados. 

Estoy hasta la madre de que nadie se sienta profundamente agobiado y corresponsable de que el 73% de las muertes sean de personas que tenían escolaridad de primaria o secundaria, es decir, que los mató la pobreza, no el COVID.

Estoy hasta la madre de no saber cómo hacer para que todos enfoquemos nuestro enojo y frustración a 5 cosas: 

  1. Frenar el contagio y la muerte
  2. Salvar a las economías familiares
  3. Reparar el daño de los que han sufrido
  4. Asignar responsabilidades y hacer pagar caro a los que renunciaron a sus responsabilidades
  5. Reconstruir el país

De esas 5 cosas se debería tratar este año, y nada más. 

El enojo y la frustración que sentimos deberían enfocarse, primero, a encontrar las mejores estrategias para frenar definitivamente el contagio y la muerte, y obligar al gobierno, como sea, a utilizar esta estrategia. Son nuestros malditos empleados carajo. Un panel de los mejores expertos mexicanos, reunidos con el único fin de definir las mejores estrategias a seguir, y luego, nosotros dispuestos a hacer todo lo necesario para obligar al gobierno a seguirlas. 

Lo segundo es recuperar y reconstruir la economía de las familias mexicanas. Necesitamos rediseñar nuestro modelo económico para salir de este agujero. No saldremos de éste haciendo lo mismo de siempre. Será demasiado lento y doloroso esperar a que el gobierno reaccione y decida invertir en cosas productivas para volver a generar confianza en el país. Necesitamos que las grandes mentes en materia económica, que si hay en este país, salgan del letargo y nos ayuden a crear una nueva forma de hacer negocios en México. Una más humana, más sustentable, más equitativa e incluyente.

Lo tercero es reparar el daño. Las personas que han sufrido innecesariamente deben recibir justicia para poder sanar. Esas historias de terror que todos hemos conocido de gente cercana, de personas que murieron porque no encontraron una cama y un tratamiento a tiempo, deben ser reparadas con justicia, si pretendemos sanar como país.

Lo cuarto es asignar responsabilidades concretas y personales. No hay manera de reconstruir nuestro país si no hacemos el trabajo de poner el dedo en quien traicionó al país, con pruebas y datos concretos, para hacerlos pagar, de manera justa y objetiva, por no asumir su responsabilidad. De lo contrario, siempre seremos una democracia incompleta, que deja a sus políticos hacer lo que quieran, y salirse con la suya.

Y finalmente, después de todo esto, podemos pasar a la reconstrucción de nuestra democracia. La lección debe ser que, a partir de ahora, sólo permitiremos que liderazgos íntegros y responsables se encarguen de las riendas del país. Pero también, la lección más importante, es que jamás podemos dejarlos solos. Como ciudadanos responsables tenemos que aprender que, si queremos un mejor país, nos toca a todos trabajar, todo el tiempo, y vigilar permanentemente a quienes ejercen el poder, para asegurarnos de que están trabajando por el bien de todos. Sólo así, el enojo y la frustración que sentimos hoy, habrá valido la pena. 

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