Este no es el típico recuento del año
26 Dic 2020

Este no es el típico recuento del año

26 Dic 2020

Imposible tratar de hacer una síntesis medianamente coherente de este año. Imposible tratar de analizar un año que se sintió como si hubieran pasado diez años, pero a la vez, como si se hubiera esfumado de nuestras manos en un par de meses. No trataré de revisar aquello que fue importante y que dejó huella en mí, porque aún no tengo idea de cómo describir este maldito tren que me atropelló y que me tiene aún atorado entre las llantas dando vueltas. Menos intentaré describir aquello que ustedes vivieron y sintieron, porque estoy seguro de que cada uno lo vivió de manera distinta. Tampoco me pondré cursi y profundo tratando de adivinar el significado del 2020, o de las grandes enseñanzas que nos deja como humanidad. No haré predicciones sobre el 2021 para no quedar en ridículo cuando ninguna de ellas se cumpla.  Sólo les quiero compartir mi lista de deseos, de diferentes temas, que se han ido acumulando en mi cabeza.

Primer deseo: deseo haber aprendido finalmente a vivir un día a la vez. Qué trabajo me cuesta dejar de pretender controlar lo que va a suceder mañana. Es una ilusión absurda, lo sé, y aún cuando lógicamente entiendo que nunca podré controlar lo que va a pasar, ni siquiera en los siguientes minutos, aún lo intento. Este año se cagó de risa en mis planes de enero. Se burló sonoramente de todo aquello que según yo haría este año. Y aún así creo que puedo planear para el siguiente. Vivir un día a la vez, eso deseo. Quiero aprender a observar el momento presente, aceptarlo sin pelear con él, y sólo vivirlo.

Segundo deseo: deseo vivir en paz, un día a la vez. Estoy hasta la madre de las angustias. Estoy harto de sentir siempre que algo me falta, que no soy suficiente, que no hice lo suficiente en el día, en la semana, en el mes. Deseo aprender a vivir en paz con lo que soy en el momento presente, y ya. Deseo tener la capacidad de observar lo que el momento presente pide de mí, y simplemente hacerlo, en paz y con mucha pasión. Deseo aprender a vivir sin esperar que un día llegue ese momento en el que todo cuadra, el día en el que todo hace sentido. Nunca llegará el día en el que todo es como yo quiero, porque la vida es como es, no como yo quiero. Hoy, todo cuadra, como debe ser, porque así es, porque no hay otra cosa.

Tercer deseo: deseo vivir en paz, un día a la vez, y servir mucho. Vaya que fue duro ver tan gráficamente una realidad que solemos poner a un lado: nos vamos a morir, somos frágiles y un día nos vamos a morir. Este año se encargó de restregarnos en la cara esa realidad de la vida que hacemos a un lado constantemente. Suelo vivir mi vida como si tuviera asegurado que me quedan muchos años, y por eso me doy el lujo de perder el tiempo en pendejadas. Ya no quiero perder un solo minuto de vida en cosas o personas que no me hacen crecer, que no me hacen feliz y que no me permiten servir. Quiero servir para servir. Deseo con toda mi alma poner todos mis talentos y todo mi tiempo al servicio de un mejor país, de un mejor mundo. Ya no me quiero esperar para mañana.

Cuarto deseo: deseo vivir en paz, un día a la vez, para servir mucho y crear cosas nuevas. Qué cantidad de mierda teníamos guardada por todos lados. Somos acumuladores de cosas, de momentos, de sentimientos, de personas y de basura que no nos sirve. Las guardamos y así nos quedamos sin espacio para crear cosas nuevas, diferentes, completas, útiles, mejores. Cuidar lo viejo nos quita tiempo y energía para crear algo nuevo. Yo me di cuenta de que por años me la pasé guardando y remendando cosas, valores, ideas, reglas, personas y recuerdos que creía útiles y necesarias. “Algún día las necesitaré», pensaba yo, y las iba guardando para cuando fueran necesarias. Y ahí estaban, estorbando cuando más espacio necesitaba. A la basura. Adiós con todo aquello que ya no sirve. Deseo crear cosas nuevas, momentos nuevos, ideas y herramientas nuevas, con personas que quieran servir para reconstruirnos.

Quinto deseo: deseo vivir en paz, un día a la vez, para servir mucho, crear cosas nuevas y ser un líder positivo. Por años he soñado con ser un gran líder que ayude en la reconstrucción de este país. Pero debo confesar que mi deseo estaba más alineado con mi ego y su necesidad de ser reconocido y aplaudido, que con un deseo real de servir. Hoy creo que es mucho más auténtica mi intención. Por lo menos eso es lo que deseo. Hasta hace poco mi concepto del líder que requería este país era el de un constructor de cosas: instituciones, leyes, procesos, políticas públicas, etc. Hoy creo que puedo ser un gran articulador de personas. No necesitamos cosas, necesitamos muchas almas y mentes que se ponen en sintonía para reconstruir al país que queremos. Son almas en armonía las que van a reconstruir este país, y no simples cosas que se quedan sin sustancia porque carecen de humanidad. Deseo ser un líder que articula y sirve para sacar lo mejor de cada mexicana y mexicano que quiera dar la vida por su país. 

Así, no tengo idea de qué demonios va a pasar en unos días que cambiemos de año, pero tengo claro lo que deseo ser y hacer. No sé qué significa aún este año para mí ni para ti, pero tengo claro que podemos trabajar juntos para hacer que, por lo menos, haya valido la pena. Como dije, no tengo respuestas, sólo preguntas y deseos, y me falta el sexto deseo. Mi sexto deseo es que después de leer esto quieras encontrar tu propia paz, propósito y misión para el próximo año. Gracias por haberme acompañado en este. 

Ilustración: Marco Colín
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