El gobierno nos abandonó ¿Qué hacemos?
19 Dic 2020

El gobierno nos abandonó ¿Qué hacemos?

19 Dic 2020

El 27 de abril del 2020 el presidente dijo por primera vez “Ya domamos la pandemia”. Está grabado y reportado en varios medios escritos. Lo repitió en mayo, en junio y en julio. Una y otra vez minimizó el problema de todas las maneras que pudo y negó lo que la ciencia decía. Su subsecretario repetía todas las noches la letanía que consistía en “Vamos bien, no hay alarma, salgan y cuídense un poco”. Ambos se negaron a recomendar medidas estrictas para evitar el contacto entre ciudadanos, y también se negaron sistemáticamente recomendar incluso las medidas más básicas como el uso del cubrebocas y otras formas sencillas de cuidado. Por supuesto, jamás quisieron ser un ejemplo para la población en las formas de prevención. Se negaron a hacer pruebas masivas, como se hicieron en los países que controlaron exitosamente la pandemia, y así pudieron manipular siempre la cifra de enfermos activos, que paseaban por la calle contagiando a otros. Mintieron abiertamente respecto de la cifra de muertes y de la gravedad en la ocupación hospitalaria. Está documentado por diversos medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil. Miles de personas murieron en su casa porque eran rechazados de todos los hospitales a los que acudían y suplicaban para ser recibidos. Murió en su mayoría gente pobre, sin recursos para acudir a un hospital privado. Son miles de testimonios directos que lo relatan. Los gobiernos estatales sometidos al presidente, como el de la Ciudad de México, siguieron abyectos esta actitud del gobierno federal, temerosos siempre de contradecir  a su jefe.

Así, la población mexicana, poco acostumbrada de por sí a seguir las reglas y a respetar a la autoridad, recibió tres mensajes de su gobierno: 1) No es tan grave el problema, 2) Ya lo controlamos, 3) Ustedes háganse cargo de decidir. De ahí la actitud irresponsable y poco disciplinada de la mayoría de los mexicanos. No es disculpa, es sólo una terrible explicación. 

Pero este no fue el único abandono. Como ya platicamos hace unas semanas aquí, el gobierno permitió que más de un millón de pequeñas y medianas empresas quebraran, sin un solo apoyo. “Que quiebren las empresas que tengan que quebrar” dijo textualmente el presidente. 

Ilustración: Marco Colín

Así llegamos a diciembre, y resulta que 9 meses después del inicio de esta pandemia en México, estamos en el peor momento (otra vez). La cara de la jefa de gobierno de la ciudad de México en sus conferencias de prensa lo dice todo. Finalmente le cayó encima la responsabilidad de haber permitido tanta muerte. Desesperados nos piden lo que debieron haber exigido en mayo de este año. Histéricos nos suplican no salir a ningún lado a partir de hoy, y vuelven a cerrar toda la zona que concentra a la mayor cantidad de mexicanos del país, así como su centro económico. El corazón del país está cerrado de nuevo y hay responsables concretos de esto. No se nos puede olvidar jamás. Un día, muy pronto, tendremos que pasar la factura.

El gobierno nos abandonó, pero nosotros tenemos que sobrevivir. No podemos darnos por vencidos. No podemos contar con ellos, porque están absolutamente rebasados. Tenemos que hacerlo nosotros. 

Propongo tres acciones concretas. Primero la salud personal, porque sin ella no hay nada. La primera obligación que tenemos todos hoy es la de informarnos adecuadamente. Entender al pinche bicho, sus características, formas reales de transmisión, medidas de prevención, posibles consecuencias y riesgos. Con base en esa información tomar todas las medidas que recomiendan los expertos de verdad, que son muchos y están disponibles para todo mundo. Y, finalmente, ocuparse de la prevención como nunca: comer bien, hacer ejercicio de verdad, dormir de manera adecuada y atender la salud mental con toda disciplina. 

Lo segundo es ocuparnos de la salud de los demás. Es momento de asumirnos como parte de una raza humana que está amenazada por un virus que podemos vencer. Un día llegará la vacuna y los tratamientos, pero en lo que eso sucede necesitamos ocuparnos de los otros. Salir poco, y hacerlo con todas las precauciones no es sólo una medida personal de salud, es también nuestra responsabilidad social. Cuidar a los otros de mí, es hoy una obligación que todos debemos asumir. Es momento de dejar de señalar la irresponsabilidad de otros y asumir la propia. Todos hemos hecho cosas que no debimos haber hecho. Esto no nos hace culpables del desastre, pero nos debe hacer sentir corresponsables. Ya es hora.

Y, finalmente, debemos ocuparnos de la reactivación económica. Como escribí aquí hace unas semanas, es el mejor momento para ser solidarios y ayudar a nuestro barrio a reactivar su economía. Es momento de sacar toda nuestra creatividad para generar alternativas de negocios que no dependan del gobierno, que generen formas nuevas de intercambiar bienes y servicios entre nosotros, para poder sobrevivir y convertirnos en una verdadera comunidad de ciudadanos solidarios. Una economía más justa, más solidaria y menos dependiente del gobierno es posible. 

Estamos pasando por un momento muy complejo. Pero lo vamos a superar. Te prometo que va a pasar y lo vamos a superar. Pero, si hacemos estas tres cosas, además de simplemente sobrevivir a este enorme reto, podemos salir mejores, más fuertes y más resilientes. En una de esas, esta pandemia resulta ser el punto de inflexión que nos lleve a convertirnos en una verdadera nación y en una gran democracia.

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