Adiós al Drama
28 Nov 2020

Adiós al Drama

28 Nov 2020

Tenemos demasiados problemas y pendientes como para desperdiciar toda nuestra energía en el drama que éstos provocan. Es mucho lo que tenemos que arreglar como para ocuparnos sólo del escándalo que hacemos entre todos. Gastamos toda nuestra energía en tener razón y en desacreditar a quienes ven los retos de manera distinta. Y, mientras, los problemas y los retos de México crecen sin remedio. Voy a poner 5 ejemplos: la pandemia, la violencia, la economía, la corrupción y la infraestructura.

La pandemia. Se trata del más grande reto de salud pública que ha enfrentado este país en toda su historia. Llevamos 8 meses inmersos en ella, y alrededor de 300 mil personas han perdido la vida, y varios millones han sido contagiados. Los hospitales están abarrotados, las medicinas son escasas y el personal médico hace esfuerzos heroicos por salvar a quienes pueden. Somos el país con más muertes de nuestro personal médico en todo el mundo, y el cuarto en muertes totales (de las oficiales). Una tragedia humanitaria por donde se le vea. Y, ¿en qué ocupa su tiempo el gobierno? En defenderse, en exponer a sus críticos, en desacreditar a medios y plataformas que los cuestionan, en cuidar su orgullo. Con soberbia inexplicable el presidente ha dicho en repetidas ocasiones: “Vamos bien, no vamos a corregir”. Y, ¿qué hacemos los ciudadanos? Mentarles la madre, gritarles por todos los canales posibles, llenarnos de miedo y frustración, y, cuando nos desahogamos, nos ocupamos de cuidar nuestra salud, la de los nuestros, y tratamos de salvar lo que podemos de nuestro sustento de vida. Nos conformamos muy fácil, nos acostumbramos muy rápido, nos replegamos sin mucho pleito, nos hacemos a la idea de que hay pocas alternativas. ¿Qué pasaría si el gobierno y los ciudadanos dejáramos a un lado el drama en este tema? ¿Cuáles serían las preguntas importantes? ¿Cuáles serían las 5 cosas que deberíamos definir entre todos? Propongo 5 cosas que podríamos discutir si dejamos a un lado el drama:

  1. ¿Cómo frenamos el contagio entre todos? ¿Qué se requiere?
  2. ¿Cómo atendemos bien a quienes se enfermaron, para evitar más muertes y complicaciones?
  3. ¿Cómo evitamos que el invierno genere otra crisis?
  4. ¿Cómo hacemos para abastecer perfectamente a todo el sistema de salud para todo lo que se necesite?
  5. ¿Cómo apoyamos y cuidamos al personal de salud de la mejor manera?

La violencia. Este es el inicio de sexenio más violento de la historia. No es una opinión, lo dicen los datos duros: van más de 65 mil homicidios impunes en los primeros dos años de gobierno. 3 mil por mes, 100 por día, 4 por hora. Esto, además de los datos de violencia familiar, violencia contra las mujeres, violencia contra reporteros y violencia contra niñas y niños, que también han roto todos los récords. No es una opinión, es un hecho. Si no existiera la pandemia, este drama humanitario tendría toda nuestra atención. Y, ¿cómo abordamos este tema? Otra vez, se trata de una guerra verbal entre un gobierno soberbio que miente y dice que vamos bien, y que no piensa cambiar su inexistente “estrategia”, y por el otro lado los ciudadanos que sólo gritamos impotentes, aterrados y frustrados, ante el crecimiento de la violencia. ¿Cuáles son las 5 preguntas que deberíamos atender entre todos en torno a este fenómeno?:

  1. ¿Cómo desactivamos la violencia en los lugares más peligrosos del país? ¿Qué requieren esas ciudades y regiones de manera especial?
  2. ¿Cómo protegemos de manera especial a los grupos más vulnerables como las mujeres, los niños y los trabajadores de la comunicación?
  3. ¿Cómo generamos comunidades más densas y solidarias que puedan protegerse a sí mismas del crimen?
  4. ¿Cómo rediseñamos integralmente el Sistema de Justicia para desarticular redes completas de crimen y acabar con la impunidad?
  5. ¿Cómo generamos mayor y mejor coordinación y colaboración entre los diferentes órdenes de gobierno y poderes, para que sea el Estado mexicano unido el que enfrenta al crimen?

La economía. Este año la economía caerá alrededor del 10% del PIB. Pero esto no es un simple dato macroeconómico. Se trata de millones de empleos perdidos, miles de empresas desaparecidas, y, así, millones de familias sumidas en un drama terrible. Un drama real, no inventado. CONEVAL ha dicho que pueden ser más de 10 millones de personas las que caigan por debajo de la línea de pobreza, y la clase media se achica y con ello, las posibilidades de una pronta recuperación desaparecen. Y, otra vez, gobierno y sociedad estamos atorados en el drama de las culpas y las responsabilidades. El gobierno miente abiertamente cuando dice que vamos bien y que ha hecho algo para evitar la tragedia, y nosotros nos conformamos con mentarle la madre, porque sabemos que se trata de una ridícula y evidente mentira. ¿Cuáles son las 5 preguntas que deberíamos atender entre todos en torno a este fenómeno?:

  1. ¿Cómo salvamos la mayor cantidad de empleos posibles? 
  2. ¿Qué políticas públicas concretas se requieren para rescatar empresas y darles la posibilidad de salir fortalecidas de la pandemia?
  3. ¿Cómo educamos a la población para tomar mejores decisiones económicas y financieras al interior de las familias?
  4. ¿Cómo recobramos la confianza de los inversionistas mexicanos y extranjeros para que le vuelvan a apostar a México?
  5. ¿Cómo aprovechamos la pandemia para cambiar el modelo económico y crear uno más justo e incluyente?

La corrupción. Fue la gran promesa de campaña del candidato, y es la gran mentira del presidente en el cargo. Se olvidó de todo lo que prometió, e hizo dolorosamente evidente que nunca entendió el fenómeno de la corrupción. No entiende sus causas, no conoce sus formas, no quiere ver su expansión ni sus consecuencias. Los riesgos de corrupción se extienden por todos los espacios de gobierno, los escándalos se acumulan cada semana, y la impunidad se mantiene como sistema. El presidente y el gobierno mienten abiertamente al decretar que la corrupción se acabó y los ciudadanos hacemos poco al sólo exponerla. ¿Cuáles son las 5 preguntas que deberíamos atender entre todos en torno a este fenómeno?:

  1. ¿Cuáles son las áreas y procesos de mayor riesgo en el gobierno? Es decir ¿cómo funciona el Mecanismo de la Corrupción en México?
  2. ¿Cómo frenamos la corrupción en esas áreas específicas de riesgo?
  3. ¿Cómo fortalecemos la autonomía, la independencia y la capacidad de los órganos del Sistema Nacional Anticorrupción, para que acaben con la impunidad?
  4. ¿Cómo rediseñamos las estructuras y procesos de más alto riesgo para prevenir la corrupción?
  5. ¿Cómo mejoramos la coordinación y colaboración entre el Estado y la ciudadanía, para ser aliados en el combate a la corrupción?

La infraestructura. Vivimos en uno de los países con menor presupuesto en relación con su PIB de toda la OCDE. Es decir, el Presupuesto es insuficiente e inestable. Y el gobierno ha decidido malgastarlo en 4 proyectos innecesarios, inviables, improductivos y caprichosos: el aeropuerto de Santa Lucía, el Tren Maya, el Tren México Toluca y la refinería de Dos Bocas. Entre estos cuatro proyectos va a desaparecer más de un Billón de pesos. Dinero que no tenemos y que podríamos utilizar de mejor manera en otros lados. El gobierno parece niño berrinchudo, encaprichado con 4 juguetes que no quiere soltar, y está dispuesto a quemar nuestro dinero a cambio de mantener su orgullo. Y nosotros solo gritamos frustrados ante este terrible desperdicio de dinero, de tiempo y energía. ¿Cuáles son las 5 preguntas que deberíamos atender entre todos en torno a este fenómeno?:

  1. ¿Cuál es la manera más barata y sencilla de salirse de esos 4 proyectos inútiles?
  2. ¿Cómo diseñamos un plan de infraestructura para los próximos 50 años, y no para los próximos 4?
  3. ¿Cuáles son las áreas estratégicas que nos podrían dar mayores ventajas en inversión de infraestructura?
  4. ¿Cómo generamos esquemas mixtos, rentables y seguros que combinen inversión pública e inversión privada?
  5. ¿Cómo mejoramos el control, la vigilancia y la eficiencia de cada proyecto, para que sean íntegros, rentables y viables?

Podemos seguir en el drama, es nuestro derecho. O podríamos pasar finalmente a una edad adulta de nuestra democracia, dejar a un lado el drama y ponernos a trabajar todos en las preguntas importantes, que nos permitan construir un lugar mejor. La decisión es nuestra. 

Ilustración: Marco Colín

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