¿La Mediocridad es nuestro destino?
14 Nov 2020

¿La Mediocridad es nuestro destino?

Definitiva y tajantemente, NO. Jamás me harán

14 Nov 2020

Definitiva y tajantemente, NO. Jamás me harán conformarme con lo que tenemos y lo que somos hoy. No estoy dispuesto a renunciar al sueño de convertirnos un día en un gran país, lleno de grandes líderes, en diferentes campos. Ese sueño es el que me levanta en las mañanas, es el que me hace pasar los malos días, es el que me hace aguantar las críticas y los ataques, y reírme de las amenazas. El sueño de construir juntos un país más justo, mas libre y más próspero es el que me permite ver al 2020 como un gran reto y una gran oportunidad. Es el que me permite ver a este gobierno como un grave error, pero al mismo tiempo como un gran espejo que necesitábamos para despertar. Nos urgía una verdadera sacudida, y sólo podía venir del gobierno más soberbio, improvisado, ineficaz, corrupto y mediocre de la historia. Sólo un gobierno integrado con personas con estas características nos iba a sacar de ese letargo en el que nos encontrábamos, y más nos vale aprovecharlo. Pero déjenme tratar desmenuzar estas conclusiones que acabo de aventarles.

Primero ¿Qué es un mediocre? Un mediocre es alguien que se conforma, que no cuestiona, que se acomoda, que se olvida de su origen y del camino que lo trajo hasta aquí, que se abraza con fuerza a eso poquito que ha conseguido, porque no se cree capaz de lograr más, y, sobre todo, le aterra perder lo ya logrado. Un mediocre es el que no escucha a nadie porque se siente amenazado por las opiniones que no entiende o que son diferentes a las suyas. Un mediocre es el que cree que llegó a un lugar importante por mérito y trabajo propio, y se olvida de todos aquellos que lo ayudaron a llegar. Un mediocre es el que siempre quiere tener la razón y se siente dueño de la verdad, y así se pierde del vasto universo de la diversidad que existe fuera de su pequeña mente. Un mediocre es el que se rodea de porristas y corifeos que sólo se atreven a replicar sus ideas y aplaudir sus opiniones. Un mediocre es el que piensa que un triunfo dura para siempre, y se aferra a éste como si fuera un salvavidas en mar abierto. Un mediocre es el que se aferra a una derrota pasada y toma decisiones basadas en el rencor y la frustración que esta le provocó. Un mediocre es el que no puede ver las oportunidades que existen fuera de sus planes y prejuicios, y que se limita a sí mismo con reglas autoimpuestas.

Lo digo con toda claridad: este gobierno está dirigido por mediocres que cumplen casi todas estas premisas. Se trata de personas que lucharon mucho por llegar al poder y muy rápido se olvidaron por qué llegaron, para qué llegaron, gracias a quién llegaron y qué se esperaba de ellos. Viven aferrados a responder a cada crítica y atacar a sus críticos porque les aterra perder lo poco que han logrado. Hoy en día, no hay un solo resultado positivo de gobierno que puedan presumir. Lo repito, con base en los datos duros de los rubros más importantes de la gestión de gobierno, sus resultados son patéticos: la peor crisis económica de la historia, la peor crisis de violencia de la historia, 8 meses de pandemia sin control, con mas de 200 mil muertos, 10 millones de pobres nuevos en sólo un año, desempleo sin precedentes y el peor manejo del presupuesto en décadas. Y lo peor de todo, la corrupción impune de los suyos, más abierta y burda que nunca. Y, a pesar de todo esto, se les ve y escucha satisfechos. Los ves y los escuchas y parecería que son los artífices del mejor gobierno de la historia. Es de locos escucharlos hablar sobre lo sucedido en el último año. Perece que viven en un lugar distinto al nuestro. Mediocres que están satisfechos con un discurso chafa y cursi, y que creen que hacen suficiente con prometer un futuro mejor que no construyen. Son mediocres porque no escuchan a nadie, porque no quieren corregir nada, porque no aceptan posiciones distintas y porque ven en todo extraño a un enemigo. Son mediocres porque sus decisiones parecen estar siempre amarradas al rencor y la amargura de sus derrotas pasadas. Sus decisiones parecen estar fundadas más en la revancha que en el beneficio que pueden generar en las personas que confiaron en ellos. Sus políticas sociales están diseñadas para comprar la voluntad de la gente más humilde de este país, y para mejorar permanentemente sus condiciones. 

Ahora, tenemos que hacernos dos preguntas cruciales ¿Esas personas, ese gobierno, somos nosotros, eso eres tú? y ¿Es inevitable tenerlos en el poder?

Trato de responder la primera. Creo que muchas personas se identifican con este gobierno porque los hace sentir menos mediocres. Ni modo, así lo veo. Les gusta el discurso conformista porque los hace sentir menos insatisfechos con su propia vida. Les acomoda el discurso de “víctima de los opresores” porque les resta responsabilidad de los fracasos de su propia vida. Los tranquiliza el discurso de austeridad y escasez, porque así no tienen que esforzarse más en lo suyo. 

Pero estoy convencido también de que la abrumadora mayoría de las mexicanas y mexicanos que habitamos este país chocamos con esas ideas porque nos levantamos todos los días a trabajar para mejorar la vida de nuestras familias. Creemos en la posibilidad de mejorar y crecer, y soñamos con un lugar mejor para todos. Estoy convencido de que tú, que me estás leyendo en este momento, quieres algo diferente, algo mejor, algo más grande. Si me estás leyendo es porque crees que se puede, y te frustra el momento que estamos viviendo. Y justo por eso creo que la respuesta a la segunda pregunta es que no es inevitable tener a mediocres en el poder. Podemos y tenemos que encontrar a mejores personas para dirigir a nuestro país. Es nuestra responsabilidad. Ya vimos a dónde nos llevan los mediocres, ya no hay duda. Es momento de encontrar a unos mucho mejores, y con nuestro voto, llevarlos al poder, para luego exigirles hacer su trabajo. 

Pero tenemos que hacerlo bien esta vez. No se trata, otra vez, de buscar a unos que sólo se digan a sí mismos “diferentes”. Ya vimos que no es suficiente. Necesitamos volver a poner la carreta detrás de los caballos: primero las ideas, el proyecto de nación, la agenda ciudadana, y luego vemos quién tiene el tamaño y la capacidad para encabezarla y concretarla.

Así, la respuesta a la pregunta que da título a este texto es un rotundo NO: la mediocridad NO es nuestro destino. México y los mexicanos estamos destinados a ser enormes, gigantes, líderes en el mundo, actores principales. Es momento de creerlo y empezar a construirlo. 

Ilustración: Marco Colín
Leave a comment
More Posts
Comments
Comment