De Movimientos Sociales
17 Oct 2020

De Movimientos Sociales

Mover a muchos, organizarlos y darle cauce

17 Oct 2020

Mover a muchos, organizarlos y darle cauce a la energía que se genera entre todos. De eso se trata, eso es un movimiento social. Crear sinergia entre individuos que tienen mucho que aportar a una causa común. Así, las cinco claves de un Movimiento social son: el verbo mover, la capacidad de organizar a individuos diversos, la capacidad para encauzar su energía en el sentido que se busca, multiplicar la energía en una sinergia creciente y que todo esto construya una causa común que perdure. Ninguna de las 5 claves es fácil de lograr. Vamos una por una.

Mover. La primera pregunta es ¿Para qué? Y las respuestas pueden ser múltiples: para que una persona tenga más poder o dinero, para que un grupo de personas llegue al poder, para evitar que otro grupo llegue o permanezca en el poder, para construir un bien social, para cambiar una ley, etc. La segunda pregunta es ¿Con qué? Y de nuevo hay varias formas: se puede mover a través del miedo, a través del enojo, a través de la frustración, o se puede mover a un grupo de personas a través del amor, la fraternidad, la solidaridad o la necesidad comunes. La tercera pregunta es ¿Cómo? Yo encuentro tres maneras: empujando desde atrás, jalando desde adelante del grupo, o todos en torno a una persona. 

Organizar. Mover consciencias, emociones y energía, para luego dejarlas tiradas es inútil y a veces hasta peligroso, porque alguien más las puede aprovechar para algo completamente diferente. Todo movimiento social requiere de una organización básica. Encuentro dos formas típicas: organizarse en torno a una persona, o crear una organización que responda a una idea. La primera forma suele ser una plataforma para mover y cuidar el ego de una persona que se autoproclama “El líder”. La segunda forma suele ser más orgánica, porque se desarrolla en torno a los requerimientos que la idea genera para ser alcanzada. En la primera, las personas deben renunciar a su diversidad para unificarse en torno al líder, en la segunda, la diversidad individual enriquece las distintas necesidades de la organización, y por eso se crea algo más lógico y útil. 

Encauzar y Multiplicar. Organizarse es apenas el primer paso. Una vez que existe una estructura mínima que reúne a muchas personas, se genera mucha energía. De ahí surgen dos grandes preguntas ¿Cómo utilizamos esa energía de la mejor manera? Y ¿Cómo hacemos que se mantenga y crezca? En los movimientos sociales creados en torno a una cusa común la energía humana encuentra cauces de manera más sencilla y orgánica, porque se alimenta de talentos individuales que quieren servir a la causa, y por eso también se mantiene y crece. En los movimientos sociales en torno a una persona, las responsabilidades de cada uno son impuestas y obligadas, son artificiales y prefabricadas. Por eso se agotan con facilidad y voltean a otro lado muy pronto.

Construir. Los movimientos sociales que pasan a la historia son los que construyen algo. El movimiento de Martin Luther King Jr. construyó la plataforma para generar miles de reformas legales sin precedentes, cientos de nuevas instituciones y toda una nueva cultura de diversidad e inclusión. El movimiento no acabó con su asesinato, y aunque ha tardado décadas en consolidarse, respecto de cada objetivo de Black Lives Matter se puede trazar una línea directa con las palabras de King. En cambio, miles de movimientos sociales que sólo pretendían la promoción de una persona se encuentran hoy en el basurero de la historia. 

En México nos gobierna un movimiento social creado en torno a una persona que tuvo la capacidad de encauzar dos emociones muy poderosas: la frustración y el enojo de millones de personas. Estas dos emociones se fueron acumulando como reacción a los malos gobiernos, plagados de corrupción, que fueron incapaces de disminuir la violencia, la pobreza y la desigualdad. Es decir, el movimiento está sustentando en motivos reales y emociones muy poderosas, en torno a una persona que conectó con millones. El problema es que de ahí no hay nada más: no se preparó una organización que tuviera la capacidad de encauzar toda esa energía, sostenerla, multiplicarla y llevarla a construir algo común.

Hoy sabemos que toda esa energía era sólo para que una persona llegara al poder, acompañada de una bola de oportunistas que no tienen nada que aportar. El movimiento está en medio de una guerra civil sin cuartel, la organización es tan inexistente que les tienen que hacer sus elecciones desde un órgano del Estado, y es imposible reconocer una sola causa social que sea algo más que un simple slogan de campaña. Han destruido todo lo que tocan a su paso, para no dejar nada a cambio. Y eso es absolutamente insostenible. La pobreza y la desigualdad crecen, al igual que la violencia y la corrupción. Y las capacidades del estado para enfrentar estos problemas se disminuye todos los días, gracias a la destrucción permanente de instituciones que ellos provocan. 

Así, es un gran momento para crear un Movimiento Social de verdad. Uno que no tenga a un gran ego en el centro. Uno que pretenda mover a la sociedad mexicana utilizando las mejores energías de las personas: amor, solidaridad, colaboración, fraternidad, respeto y humildad. Un movimiento que tenga la capacidad de crear una organización moderna, flexible, eficaz, audaz y dinámica que encauce y multiplique la energía de cada individuo, pero, sobre todo, que quiera construir algo que perdure y nos incluya a todos. Un nuevo país, un nuevo México. Estamos listos para empezar. 

Ilustración: Marco Colín

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