Derrotar al Reino de la Soberbia y la Improvisación
22 Ago 2020

Derrotar al Reino de la Soberbia y la Improvisación

La política es la competencia por el

22 Ago 2020

La política es la competencia por el poder. En un sistema democrático, es el concurso legítimo por obtener el derecho a ejercer el poder, por un tiempo determinado, con base en las funciones y facultades que establecen la Constitución y las leyes. Competir por el poder, ambicionar el poder, es lo normal. Cambiar constantemente de personas que lo ejercen, es lo deseable. 

En la competencia y en la alternancia podemos ver, comparar, contrastar, conocer y descartar. 

El derecho a ejercer el poder es un gran premio, y por eso, la competencia es dura, cruda y descarnada. Nadie se guarda nada, el que parpadea pierde. Así ha sido desde que se inventó. 

Sin embargo, por más impactante que parezca a los ojos del espectador, la mayor parte de lo que vemos es sólo una gran actuación de personajes experimentados, que conocen el juego, y lo juegan con pasión. Y esto, siempre es mejor que la alternativa, que es la violencia física, la violencia armada. 

Quienes hoy ejercen el poder en México lo ganaron legítimamente en una dura competencia electoral. Convencieron a una parte importante del electorado de que su propuesta era mejor que las alternativas. Obtuvieron así el derecho a ejercer el poder, durante 6 años, como lo marca la Constitución.

Pero esa misma Constitución establece también los cauces del ejercicio debido del poder. Es decir, no sólo establece las reglas para llegar, también establece las funciones, las facultades, las obligaciones y los límites que tienen, en todo momento, quienes ejercen el poder.

Desde el primer día de su mandato, quienes hoy encabezan el gobierno olvidaron esta segunda parte. Insisten en violar los límites que tienen en el ejercicio del poder, ir mas allá de sus facultades, y, sobre todo, han olvidado por completo que tienen una serie de obligaciones y funciones que tienen que cumplir. Se olvidaron de su obligación de dar resultados.

Ilustración: Marco Colín

La Soberbia los llevó a celebrar, apenas en el primer año, en cuatro grandes fiestas en el Zócalo, el inicio de una supuesta transformación. No habían empezado siquiera a gobernar, y ya celebraban un gran cambio, que nunca llegó. La soberbia también los llevó a desdeñar a la técnica y a los técnicos. “Es muy fácil gobernar” decía ufano el presidente. Así, llenaron el gabinete de novatos inexpertos y mal preparados, pero leales al presidente, que fueron destruyendo, una a una, las diversas instituciones del gobierno. Esa misma soberbia los llevó a declarar el fin de la corrupción. Con un pañuelito blanco en la mano, el presidente ha decretado su fin, en varias de sus homilías mañaneras. Pura soberbia. La corrupción, como ya lo vimos en diversos escándalos de miembros del gobierno, cercanos al presidente, sigue más presente que nunca. 

La soberbia los llevó a la Improvisación. Tres proyectos de infraestructura improvisados acabarán con el presupuesto federal. El Seguro Popular, reconocido internacionalmente, fue sustituido por un bodrio improvisado e ineficaz. La Policía Federal, fue destruida para dar paso a la improvisada Guardia Nacional. Decenas de programas sociales han sido sustituidos por tarjetas de débito que se llenan de dinero en efectivo, sin otro plan que el de mantener una clientela contenta. Y así, la Improvisación se convirtió en la base de cualquier política pública federal. 

Con esto, el sueño de millones terminó hundido en el Reino de la Soberbia y la Improvisación. Llegaron legítimamente al poder, pero no supieron qué hacer con él. Hoy hay millones de pobres nuevos y millones más sin un empleo digno, 240 mil muertos por COVID y homicidios impunes, y todo esto, dentro de una economía destruida. 

Y ahora ¿Cómo derrotamos al Reino de la Soberbia y la Improvisación? Primero, evitando la misma Soberbia e Improvisación. 

La humildad nos debe llevar a reconocer que vivimos en un país injusto, desigual, violento, lleno de privilegios y corrupción impune. Todos somos corresponsables. No hay escape. Por acción u omisión, hemos sido partícipes en el olvido de millones de familias que no tienen nada para comer hoy, y que tienen que educarse en un pésimo sistema de educación pública, curarse en un pésimo sistema de salud pública, y jugarse la vida y el patrimonio todos los días en la calle, solos frente a una delincuencia confiada. Necesitamos mucha humildad para reconocerlo, para verlo y enfrentarlo.

Tampoco podemos improvisar. No es a través de las reacciones estériles, descoordinadas y desconectadas entre sí, de todos los días, que vamos a recuperar el camino. Improvisar un ataque diario al presidente y su gobierno es sólo un ejercicio de fuegos artificiales que poco abona a crear una alternativa. 

El Reino de la Soberbia e Improvisación tiene enormes debilidades: 

  1. La gestión de gobierno es una tragedia, los buenos resultados ya no se dieron, y empeorarán
  2. La pandemia sigue fuera de control, y el costo político de las muertes será brutal
  3. La corrupción y la violencia están fuera de control
  4. El grupo en el poder pertenece a un partido sin organización y estructura formal, y en plena guerra interna
  5. El voto blando de la clase media, que les dio el triunfo, será víctima directa de la tragedia económica y la violencia sin control

Así, la mejor forma de crear un camino de cambio es construir una alternativa real, con sustancia y nuevos liderazgos. Construir un proyecto de gobierno basado en la técnica y la experiencia, que vea con humildad los problemas reales de México, y asuma la responsabilidad de crear un programa que sí de resultados, y que siempre esté abierto a la mejora constante y a la rendición de cuentas. Frente a la soberbia, la humildad y la responsabilidad. Frente a la improvisación, la técnica, la experiencia, la transparencia y la rendición de cuentas. Estamos a tiempo de empezar. 

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