Estamos solos
15 Ago 2020

Estamos solos

Finalmente, la gran mayoría de los mexicanos

15 Ago 2020

Finalmente, la gran mayoría de los mexicanos nos dimos cuenta de que estamos solos. ¿Cuidarnos de la pandemia? Nosotros solos. ¿Curarnos si nos enfermamos? Nosotros solos. ¿Enterrar a nuestros muertos? Nosotros solos. ¿Salvar nuestro negocio o empleo? Nosotros solos. ¿Cuidarnos de la inseguridad y la violencia? Nosotros solos. ¿Educar a nuestros hijos? Nosotros solos. ¿Crear nuevas oportunidades? Nosotros solos. ¿Reconstruir el tejido social y la armonía entre los mexicanos? Nosotros solos. ¿Conocer qué demonios está pasando en todos estos temas y encontrar información veraz? Nosotros solos. ¿Exigir responsabilidad y justicia para aquellos que hicieron mal su trabajo desde el gobierno? Nosotros solos. ¿Combatir la corrupción? Nosotros solos. ¿Exigir el cumplimiento de la ley? Nosotros solos. ¿Evitar el abuso del gobierno? Nosotros solos. 

Ilustración: Marco Colín

Entonces ¿Para qué demonios está el gobierno? ¿Para qué los mantenemos con nuestros impuestos? ¿De qué nos sirven?

Si no perteneces a un grupo subsidiado por el gobierno, si no tienes tarjeta de débito que se llena con nuestros impuestos cada mes, si no tienes un empleo en el partido, en el gobierno o en el ejército de porristas, hoy, el gobierno no te sirve de nada. De absolutamente nada. A ti no te ve, a ti no te escucha, tú no le interesas. Porque cree que no te necesita.

Pero no sólo no te ve y no te ayuda, nos afecta directamente todos los días.

Te doy algunos ejemplos. Con el pésimo manejo de la pandemia nos colocamos desde hace semanas en el tercer lugar de muertes por COVID en el mundo, y por ahí nos vamos a quedar (quizá la India nos rebase, pero del cuarto lugar nadie nos baja). Estos largos cuatro meses de mentiras, descontrol, desinformación, giros políticos e indisciplina nos han salido carísimos a ti y a mi.

En 3 proyectos de infraestructura y en tratar de mantener a flote a PEMEX el gobierno ha quemado más de 1 Billón de pesos de nuestros impuestos. Algo sin precedentes en nuestro país. Este dinero se pudo haber utilizado en la pandemia, en medicinas, en millones de pruebas para ubicar los contagios o en tratar de mantener vivos a las más de 150 Mil personas que han muerto por COVID (Ya todos sabemos que la cuenta oficial se debe multiplicar, por los menos, por 3).

Destruyó la Policía Federal y el aparato de inteligencia criminal, a cambio de una policía militarizada que no puede con la violencia, que rompe récords cada mes. En este país hay 4 homicidios impunes cada hora, y no van a bajar en los próximos meses. Los delitos de la calle que nos afectan directamente a ti a mi sólo bajaron porque los negocios estaban cerrados y la gente estaba en sus casas, pero, como ya vimos, los delincuentes siguen ahí.

Renunció a crear cualquier tipo de programa de reactivación económica, y en cambio regala dinero a su clientela electoral. Esto ha costado millones de empleos, miles de negocios y empresas quebradas, y lo peor, con los programas clientelares no pudo evitar la creación de millones de pobres nuevos que serán los que peor pasarán los siguientes años. 

Quienes tenemos hijos seguiremos indefinidamente con el papel de maestros de inglés, historia y matemáticas, porque el pésimo manejo de la pandemia orilló a que las escuelas se tuvieran que quedar cerradas, a diferencia de cientos de países que están recibiendo de vuelta a sus niños y jóvenes en las aulas, para que convivan entre ellos y disfruten de un poco de libertad. Los tuyos y los míos se quedarán encerrados un rato más. 

Estamos solos, pero no debería ser así. Le pagamos al gobierno para poner orden, para cuidarnos de una pandemia, para alejarnos de la violencia, para darle educación de calidad a nuestros hijos, para tener medicinas en los hospitales, para crear infraestructura que promueva el desarrollo, para combatir la pobreza y la corrupción, es decir, le pagamos para que administre bien nuestros recursos y nos sirva de algo.

Pero este gobierno renunció a esa responsabilidad, pública y abiertamente. Si no formas parte de su clientela electoral, no existes para este gobierno, no te toca nada, no te ve ni se ocupa de ti. Así de fácil. 

Así que tienes de dos: o te conviertes en su clientela electoral para entrar en la repartición de las migajas que quedarán, o empezamos a construir el camino para crear una alternativa. 

Pero también podemos acompañarnos entre nosotros, ayudarnos entre nosotros, crear nuevos lazos entre nosotros los ciudadanos. Es una gran oportunidad para poner el servicio de otros nuestro tiempo, talento y energía. Si el gobierno nos dejó solos, es momento de voltearnos a ver a los ojos y construir entre todos una nueva economía, una nueva sociedad, un nuevo país. Todos por Todos.

Yo ya no me quiero volver a sentir solo. Yo quiero un gobierno que también se ocupe de mí, aunque yo le caiga mal, aunque los critique, aunque no les eche porras. Yo quiero un gobierno que nos voltee a ver a todos, y que gobierne para todos. Esa, creo yo, es la gran lección que nos deja la pandemia, que debemos aprender para siempre.

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