Sobre nuestra capacidad de amar
18 Jul 2020

Sobre nuestra capacidad de amar

Llevamos 4 meses encerrados. La frustración hace

18 Jul 2020

Llevamos 4 meses encerrados. La frustración hace presa de mí varias veces al día. También me invade a cada rato la angustia de ver hacia el frente, y que nada tenga claridad. No soy bueno con la incertidumbre y todo es muy confuso. Hay días que me lleno de ánimo y me convenzo de que esta pausa me ha servido para crear cosas que jamás hubiera hecho. Otros días sólo me siento atrapado, mientras el mundo sigue y el país se descompone, y yo quiero ayudar de alguna manera.

Escribir ha sido una gran terapia. Cada sábado pongo en orden mis ideas, compartiéndolas con ustedes. 

Una pregunta ha rondado mi mente toda la semana ¿Qué me ha salvado de volverme loco en este encierro? Y la respuesta siempre es la misma. “Pero yo no puedo escribir de eso, van a pensar que soy un ridículo. ¿Cómo me van a tomar en serio después, cuando hable de política y corrupción?” era el mensaje que me mandaba mi cabeza. Pero lo quiero intentar, a ver qué sale.

Lo que me ha salvado a mí, en estos meses de encierro, es aquello que nos diferencia de todos los demás seres vivos: la capacidad de amar. Y, si un abogado que se dedica a la política la tiene, la tenemos todos. 

La veo en cuatro dimensiones: la propia, el amor a los nuestros, el amor a nuestro lugar y el amor a una causa.

La capacidad de amarnos a nosotros mismos es la que nos tienen guardados, encerrados para preservar nuestra salud y nuestra vida. Es amor propio el que permitió que dejaras a un lado tu vida, tus proyectos, a tus amigos y la capacidad de generar dinero, por un rato. Es la necesidad esencial de preservarnos primero nosotros para poder hacer cualquier otra cosa. El amor propio es el que nos lleva a buscar alternativas, nuevas formas de pasar el día, placeres simples que nos hagan sonreír, y, sobre todo, es lo que nos mueve a buscar un nuevo proyecto de vida, que sea posible en las nuevas circunstancias, y nos permita ser felices.

La capacidad de amar a los nuestros, y dejarnos amar por ellos, es nuestro gran salvavidas. Cuando la primera falla, cuando no estamos en un buen día para vernos al espejo y dedicarnos una sonrisa, es la capacidad de otros, de amarnos, la que nos hace recuperar la sonrisa. Yo nunca la había experimentado con tanta profundidad como en estos meses. Es mi gente, los míos, quienes me han levantado una y otra vez en este encierro. Son ellos los que me han hecho ver todo lo que soy y tengo cuando yo sólo veo drama y confusión. Son ellos los que han ejercitado conmigo su capacidad de amar, cada que sienten que lo necesito, y me han regresado a mi centro.

La capacidad de amar el lugar en el que nacimos es nuestro otro gran salvavidas, y tendrá que serlo en los días y meses que vienen. Hay algo que nos hace amar la tierra que nos vio nacer. Y es amor, porque hay días que no parece haber motivos racionales. Hay algo que nos mueve a cuidar el espacio físico donde cohabitamos, y a soñar en que puede ser siempre mejor. No es sólo un interés privado y egoísta. Si lo fuera, a todos nos ocuparían sólo las cuatro paredes en las que nos resguardamos. De una u otra manera, todos queremos que el especio dónde vivimos sea más verde, más limpio, más próspero, más justo, más humano. Todos lo hemos soñado mejor, y eso nos mueve. Y ese movimiento nos muestra la capacidad que tenemos de amar nuestro espacio común.

Y, finalmente, está la capacidad de amar una causa, una misión. Dicen los que saben que la trascendencia es lo que realmente nos separa de los demás seres vivos. Somos los únicos seres vivos que podemos ver en nuestra mente un mundo mejor, y crear estrategias concretas para construirlo. Somos los únicos que podemos ver una causa en ese mundo mejor que imaginamos, enamorarnos de ella, y hacer todo lo posible por conseguirla. El amor a una causa es lo que le da valor y trascendencia a nuestra vida. Es la posibilidad de darle a nuestra vida un sentido de utilidad: vine a este mundo para servirlo, y servir de algo. No puede ser otra cosa que amor cuando un ser humano pone toda su vida al servicio de una buena causa, y eso lo hace feliz en el día a día. 

Así, la capacidad de amarme a mi, de amar a otros (y dejarme amar por ellos), de amar a mi país y de amar las causas que me mueven, fueron mi gran salvavidas en este encierro. Y, como aún no acaba, y va para largo, me pienso agarrar de ellas para tratar de tener más días buenos que malos, en el tiempo que falta.

Gracias 

Ilustración: Marco Colín
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  1. Víctor Pérez julio 19th, 2020 10:43AM

    Saludos @maxkaiser, te sigo con interés en TW!

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