Y ahora ¿Qué hacemos?
13 Jun 2020

Y ahora ¿Qué hacemos?

13 Jun 2020

Es la pregunta que siempre me hace toda persona que expresa su frustración con el estado actual del país. “Estamos hasta la madre” se escucha y se lee por todos lados. Es difícil encontrar hoy a una persona que sinceramente diga que está feliz y satisfecho con el país que somos hoy.  

El país se divide básicamente en tres: quienes apoyaron la opción política que hoy gobierna y la defiende vehementemente, quienes votaron en contra y critican vehementemente a quienes hoy gobiernan, y una masa gigante de ciudadanos que prefiere no participar en este diálogo de sordos.

Los primeros han tenido que pasar los primeros 18 meses de gobierno tratando de defender pésimas decisiones de política pública que siempre criticaron, la destrucción de importantes instituciones del Estado mexicano que antes apoyaban (algunos de ellos ayudaron a crearlas), escándalos de corrupción constantes que antes denunciaban y un rotundo fracaso en temas torales como la seguridad, la violencia, la economía, el empleo y por supuesto, la pandemia. Digan lo que quieran, pero yo no los veo felices. Su vida está volcada en buscar enemigos, pretextos y salidas absurdas para explicar por qué no hay un solo rubro esencial que tenga, aunque sea, un magro resultado positivo. Su mayor “felicidad” parece expresarse cuando dicen “Le toca perder también a los que siempre ganaban”. No veo mucha felicidad en la miseria de otros. En el mejor de los casos es el mundano placer de la venganza.

Los segundos hemos pasado los mismos 18 meses observando la debacle, señalando los errores, criticando las malas decisiones, documentando y analizando las consecuencias y gritando nuestra desesperación por todos los canales disponibles. Y no mucho más. No es poco, pero es absolutamente insuficiente para mover algo, para cambiar algo.

Ilustración: Marco Colín

Los terceros, ellos siguieron con su vida. Se alejan lo más que pueden de esta discusión entre dos bandos que se gritan, pero no se escuchan. No les interesa entrar al debate, pero sufren igual que todos la violencia, la debacle económica, la pérdida de empleos, el pésimo manejo de la pandemia y la corrupción fuera de control. Difícil encontrar en este grupo a alguien que diga que México está pasando por un gran momento. Por lo menos yo, no conozco a nadie que lo diga.

No me toca a mi ocuparme del primer grupo. Ellos sabrán hasta cuando hipotecan su dignidad para defender un proyecto político que ya fracasó, y que sólo le queda ahora administrar y contener toda la destrucción y frustración que han provocado.

Le escribo a quienes no saben qué hacer para cuidar lo que queda de país, y que quieren participar en la reconstrucción.

Este texto es una continuación de lo que escribí la semana pasada. Por eso, lo primero que recomiendo es ser un CIUDADANO POLÍTICO. Les dejo aquí las 10 cosas que creo que hace un ciudadano político. https://maxkaiser.com.mx/2020/06/06/el-ciudadano-politico-no-mas-tlatoanis/

“Muy bien, hago esas 10 cosas, ¿y luego?” se preguntarán.

Déjame proponerte 5 cosas más, muy sencillas y concretas, para empezar a recorrer un nuevo camino:

  1. No seas “Anti” nadie, es un gran desperdicio de energía. Las personas son efímeras y temporales, no duran, y un día se van. Si vas a ser “Anti” algo, que sea una causa: anti abuso infantil, anti violencia, anti contaminación, anti corrupción, anti opacidad en el gobierno. Eso puede aprovechar tu energía de manera más eficiente y permanente.
  2. Acompáñate, organízate, súmate. Esta lucha no puede hacerse desde la comodidad de tu hogar, ni en solitario. La sociedad civil organizada en México ha crecido en los últimos 10 años como nunca. Hay un sinfin de organizaciones que defienden diversos temas con una amplia experiencia técnica, presencia y buena organización. Súmate a una, aporta tu tiempo, experiencia o por los menos, recursos.
  3. Escoge bien. Como en cualquier sector, hay de todo. Organizaciones serias con gran vocación, experiencia y prestigio, y otras que sólo aprovechan el membrete para esconder agendas privadas. No es difícil distinguirlas. Revisa siempre quién las financia, para qué, qué han producido, quién está detrás, quiénes las integran, y sobre todo, quién da la cara. 
  4. Empieza por tu barrio. Viviríamos en un país muy diferente si todos nos ocupáramos de nuestra calle, antes de querer cambiar al país. Ocúpate de tener un barrio seguro, limpio, próspero y en paz, antes de querer cambiar el destino del país.
  5.  Establece una relación directa con tus representantes. Todos tenemos un diputado local, uno federal, tres senadores, un presidente municipal (o Alcalde para los chilangos) y un gobernador con los que puedes establecer contacto directo y decirles lo que esperas de ellos. Cada día es más fácil, y sí les preocupa. En especial, porque ya hay reelección inmediata, y todos ellos van a buscar pronto tu voto (salvo los gobernadores que no se reeligen, pero siempre quieren ser algo más).

Quizá estas 5 ideas no muevan de inmediato al país en una nueva dirección, pero te aseguro algo: por lo menos harán que sientas que hiciste algo, que lo intentaste, que tu estabas ahí cuando México empezó a cambiar. Vale la pena intentarlo. 

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