El Ciudadano Político (No más Tlatoanis)
06 Jun 2020

El Ciudadano Político (No más Tlatoanis)

06 Jun 2020

La política es demasiado importante como para dejarla en manos de unos cuantos políticos. La palabra POLÍTICA viene del latín «politĭcus», y ésta a su vez de la palabra griega que denomina la ciudad: «polis» (πολιτικός). 

Los asuntos de la polis, de la ciudad, de nuestro entorno. Nuestros asuntos, los que definen nuestra vida entera, todos los días, dependen de LA POLÍTICA. De ahí el origen de la palabra.

¿No me crees? Sígueme en este día normal de tu vida:

La hora a la que te levantas, el precio y la disponibilidad del café que tomas; el origen y el camino que recorrieron los huevos revueltos que te preparas; la disponibilidad y calidad del agua con la que te bañas; el origen, el precio y las características de manufactura de la ropa que te pones; el tiempo que haces a tu trabajo y los medios de transporte que puedes utilizar; la seguridad con la que recorres las calles; el tipo de trabajo que tienes, el sueldo y las prestaciones de las que gozas; la seguridad contra el acoso y la discriminación que existe en tu lugar de trabajo; la capacidad de llevar una buena vida con el sueldo que percibes; la posibilidad de cuidar de tu salud, si ese día te enfermaste de algo; la posibilidad de llegar a tu casa a buena hora para gozar de tu casa y tu familia; la posibilidad de que esa casa sea propia y tu patrimonio esté seguro; la tranquilidad de ir a dormir sin preocupaciones porque estás generando ahorros para tu retiro que están seguros; la tranquilidad de saber que al día siguiente tus hijos irán a una buena escuela, con la infraestructura suficiente y maestros bien preparados; todo esto que pasa en un solo día, depende de LA POLÍTICA. 

Por eso, nunca he entendido a alguien que dice “A mi no me interesa la política”. Lo único que puedo pensar es que a esa persona no le interesa cómo vive, o que cree que hay personas preocupadas y ocupadas por su calidad de vida.

La segunda explicación es la más arraigada, creo yo. Desde hace algunos años los ciudadanos creemos que, en una ciudad, en un país, hay dos tipos de personas: los que hacen política y los que sufren los resultados.

Esta visión pasiva de la política es muy limitada. Implica que los ciudadanos tenemos que confiar en que un bonche de personas se ocupará de entender nuestras necesidades, ser sensibles a nuestros deseos, hacer a un lado sus propios intereses, estudiar el contexto, conocer las alternativas, escoger las más apropiadas y hacer que se implementen debidamente. Es demasiada confianza para un manojo de personas comunes, con ambiciones de poder.

Es una expectativa falsa, floja, inocente y, por lo tanto, siempre muy frustrante. 

La única distinción que debería existir en nuestra mente es: quienes se dedican profesionalmente a la política, y cobran para representar los intereses de todos; y los ciudadanos que hacemos política todos los días para mejorar nuestra vida.

“Entonces, ¿tengo que hacer política?” te estarás preguntando, enojado conmigo, y pensando en todo lo demás que tienes que hacer en la vida. Sí, pero no como estás pensando. No te tienes que afiliar a un partido político ni ir a un mitin. 

Te propongo que un ciudadano político es una persona, de cualquier edad, que todos los días hace 10 cosas:

  1. Conoce sus derechos, en todos los aspectos de su vida
  2. Conoce los canales para hacerlos efectivos
  3. Se organiza con otras personas para hacerlos efectivos, siempre
  4. Entiende qué es el gobierno y cómo debe funcionar, por lo menos lo básico
  5. Se informa de lo que hacen el gobierno nacional, el local y el municipal, a través de fuentes adecuadas
  6. Se enoja cuando no hacen bien su trabajo y lo expresa con vehemencia, por todas las vías que puede
  7. Participa en la creación y discusión de alternativas, y busca canales para promoverlas
  8. Tiene alguna causa social en la que sirve permanentemente, porque entiende que el gobierno no alcanza para todo
  9. Ve a los demás ciudadanos políticos como iguales y se hace responsable del ejercicio de sus libertades, teniendo en cuenta las libertades y los derechos de los otros
  10. Ejerce su derecho a votar con responsabilidad, después de haber hecho todo lo anterior

Un CIUDADANO POLÍTICO se hace responsable del lugar en donde vive, y por eso no necesita Tlatoanis, no necesita de un Mesías que todo lo sabe, y que trata de imponer su moral e intereses políticos, porque un CIUDADANO POLÍTICO decide por sí mismo qué necesita para hacer su vida y la de los suyos mejor.

Ilustración: Rictus

¿Te imaginas qué país tan diferente seríamos si todos intentáramos ser CIUDADANOS POLÍTICOS? ¿Te imaginas lo diferente que sería México si todos asumiéramos estas 10 sencillas responsabilidades? ¿Te imaginas qué diferentes tendrían que ser los servidores públicos a los que les pagamos para que nos representen? Los políticos sabelotodo se convertirían en bufones del pasado, y nos ocuparíamos de tener buenos representantes de todos y para todos.

Así ¿No te gustaría empezar por ti? ¿No te gustaría empezar hoy a ser un CIUDADANO POLÍTICO? ¿Ves alguna otra alternativa? Yo no. Y creo que aún estamos a tiempo de recuperar nuestro país. 

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