Las Locas Aventuras de «El Moches»
17 Mar 2020

Las Locas Aventuras de «El Moches»

Capítulo 3 Por Max Kaiser y Rictus

17 Mar 2020

Capítulo 3

Por Max Kaiser y Rictus

(Sátira política basada en casos y estrategias de corrupción reales, con personajes completamente ficticios, pero muy parecidos a los que conocemos tú y yo)

El Licenciado era otro cuarentón, pero muy diferente a El Moches. Se trataba de uno se esos tecnócratas con títulos en el extranjero. Siempre bien vestido, con corbatas caras y trajes obscuros. Era uno de esos animales políticos que ha logrado sobrevivir diferentes administraciones. Durante 20 años ha tenido todos los puestos imaginables, pero siempre de nivel medio hacia arriba. Entendía el sistema político mexicano como nadie. Su sistema era sencillo: siempre hacía favores a gente con poder específico y jamás volteaba a ver a los de abajo. Era todo un caballero con personas de mayor jerarquía, y un auténtico patán con sus “Inferiores”.

Como buen político priísta, aprovechó todas y cada una de las posiciones de poder para crear negocios privados. Los favores que cobraba permitían a esos negocios desarrollarse a una velocidad inusual. Por eso el Licenciado siempre ha sido un activo opositor a la publicidad de las declaraciones patrimoniales y de intereses. Aborrece la idea de exponer los 20 años que ha utilizado el poder para crear un patrimonio privado. Considera esto una grave disrupción a la tradición del sistema político en el que creció: ese que permite a unos cuantos amasar grandes fortunas a través del poder y las relaciones políticas. Para este tipo de funcionarios, el poder es un derecho personal que se adquiere con el cargo y que se puede utilizar para beneficio propio.

Hace algunos años una de sus empresas de desarrollo inmobiliario, se topó con El Moches. Construían un gran conjunto habitacional de lujo, justo en la Delegación Xochimilco, en una zona con uso de suelo rural y con protección de reserva ecológica.

La solicitud del permiso de construcción llegó al escritorio de El Moches. Rápido, nuestro amigo encontró una gran oportunidad de negocio. Se trataba de una inversión multimillonaria y en sus manos estaba detenerla. 

La primera reunión entre El Moches y el Licenciado fue muy poco amigable. El Licenciado se presentó después de dos llamadas de conocidos suyos que hicieron la gestión para que El Moches lo recibiera.  Se presentó con esa soberbia que caracteriza a los tecnócratas que ya llegaron a un buen nivel jerárquico, en la selva de la política.

“Vengo a exigirle mi permiso”, dijo el Licenciado apenas entró a la oficina de El Moches. “No se ponga en ese plan Licenciado, usted y yo no pertenecemos al mismo grupo político. Yo no tomo instrucciones de usted.” El Licenciado, experto en el sistema político mexicano, entendió rápidamente que había jugado mal la primera carta. 

El había estado del otro lado del escritorio varias veces. Sabía que por las malas, su inversión multimillonaria acabaría en la basura. Su rostro cambió en segundos. La cara de soberbia se transformó en una de manso corderito que viene a pedir favores “seguro podemos llegar a un buen acuerdo. Estoy seguro de que hay algo que usted necesitade mí”, dijo el Licenciado con tono dulce. 

“Pues mire, lo que usted me pide es imposible. Se trata de una zona rural con protección ecológica. Me van a matar los comuneros y los ambientalistas, si le doy el permiso” dijo El Moches con cara solemne. Cualquiera que no lo conociera pensaría que se trataba de la respuesta auténtica de un funcionario preocupado por su demarcación. Pero el Moches sólo estaba subiendo la apuesta. 

“Nada es imposible Sr. Director” dijo el Licenciado con un nuevo tono de respeto y solemnidad. “Mis socios están dispuestos a convertirlo a usted en un hombre muy feliz. Todos ganamos si este proyecto avanza.”

El Moches hizo una larga pausa, un silencio incómodo que duró varios minutos, mientras pensaba cómo sacar el mayor provecho posible. El silencio se rompió con un fuerte manotazo en la mesa. “Quiero ser socio. De las 100 casas que van a construir quiero 10 para mí. Ustedes las construyen, las ponen a mi nombre y me ayudan a venderlas.”

El Licenciado hervía de coraje. ¡Quién se creía este pobre diablo para exigir esta locura! Seguro se podía negociar. “Es usted muy razonable Sr. Director, déjeme lo consulto con mis socios y pronto le tendré una respuesta.”

Al día siguiente, el Licenciado le llamó a El Moches. “Sr. Director, mis socios dicen que 10 casas es imposible. No ganaríamos absolutamente nada con el proyecto. Le ofrezco 5 y quedo a sus órdenes para regresarle el favor en el futuro.” El Moches hizo una larga e incómoda pausa al teléfono y contestó “está bien Licenciado, ponga las 5 casa a nombre de mi hija, yo le paso los datos, y tenga seguro que un día le cobraré el favor”.

Así es como se han tejido por años las complicidades que tienen infectado a todo el sistema político mexicano. En este caso, se destruyó una zona ecológica vital para la ciudad, a cambio de un beneficio indebido, se desplazó a 60 familias de comuneros que acabaron en pequeñas casas de interés social a varios kilómetros del lugar donde nacieron. Fueron obligados por la fuerza a salir de sus casas y de sus campos, heredados por años de sus familias. 

Hoy el Licenciado es el director de compras del IMSS. Hábil como es, tiene varias empresas que distribuyen medicamentos. Ninguna está a su nombre. Algunas están a nombre de una mujer con la que lleva 20 años de novio, y otras a nombre de sus hijos. Por eso no las incorpora a su declaración patrimonial y de intereses. Como el gobierno no ha querido acabar de implementar la plataforma digital nacional, del Sistema Nacional Anticorrupción, que debería estar listo, e identificando de manera automática estos conflictos de interés, nadie se da cuenta.

El Licenciado es muy hábil, conoce el sistema a la perfección y por lo tanto les asigna a sus empresas los contratos gigantes de abastecimiento de medicinas.  Prefiere hacerse millonario pacientemente, con las decenas de contratos medianos que firma el IMSS cada mes. No compite así con los gigantes que han acaparado el mercado de distribución de medicinas en México, sino que participa con ellos en consorcios que ganan compras consolidadas.

El Licenciado vive hoy muy feliz con la nueva política de este gobierno, que privilegia las asignaciones directas, en lugar de las licitaciones abiertas. Esto es el paraíso para alguien que tiene negocios propios, pero también para alguien que quiere generar favores y negocios para otros políticos y empresarios. Algún día tendrá la oportunidad de cobrarlos uno por uno. 

La llamada de El Moches le cayó como balde de agua fría. “¿Qué querrá este pobre diablo ahora?” pensó el Licenciado con dolor de estómago. El Moches le pidió verse en un café de Polanco. 

“¡Licenciado, qué gusto saludarlo!” dijo El Moches con un efusivo abrazo. “El gusto es mío respetado amigo” dijo el Licenciado, con toda la ironía que su soberbia de tecnócrata le permitía.

“Le tengo un negociazo Licenciado. Sé que están en plena crisis para contar con medicinas en todo el IMSS. La presión política los va a destruir, si no hacen algo pronto” dijo El Moches como si fuera un gran experto.

El Licenciado no podía creer la cara dura de este pobre diablo. “Platícame amigo ¿qué tienes en mente?” preguntó el Licenciado con cara de asco. “Mi socio, El Chino, y yo podemos venderte lo que necesites. Lo traemos rápido y lo ponemos donde tú quieras.” dijo El Moches con una seguridad apabullante.

“Pero, los productos chinos no cuentan con el mínimo control de calidad”, dijo el Licenciado aparentando preocupación. “De eso yo me encargo, sólo ábrame la puerta y yo lo arreglo”, dijo El Moches.

El Licenciado se subió a su Mercedes con cara de asco, El Moches regresó en metro a Coapa, con cara de reivindicación. 

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Comments
  1. José Efraín Villarreal Delgado marzo 17th, 2020 9:03AM

    Ojalá que muchos lean estas historietas con el ánimo de reflexionar y adentrarse cada vez más en la vida política de nuestro país.

  2. Víctor Pérez marzo 17th, 2020 10:02AM

    Muy interesante este político y ‘sus negocios»

  3. Jean Claude Tron Petit marzo 23rd, 2020 2:32PM

    Excelente pinta de cuerpo entero a esos vivales

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